NUEVA YORK — Spencer Jones no solo bateó su primer jonrón en el Yankee Stadium. Se dio a conocer con una potencia bruta que lo sitúa entre unos pocos elegidos en el Bronx.
El martes, el jardinero novato lanzó un batazo altísimo que llegó hasta la segunda grada del campo derecho, un golpe tan potente que le ha llevado a formar parte de una lista exclusiva junto a algunos de los nombres más importantes de la historia reciente de los Yankees.
Fue la última señal de que la mayor promesa de los Yankees se está adaptando rápidamente al nivel de las Grandes Ligas.
Un lanzamiento certero hasta la segunda grada
Ese swing fue toda una declaración de intenciones por parte de los Yankees. Jones conectó un lanzamiento del abridor de los White Sox, Davis Martin, en la segunda entrada y la mandó muy lejos.
Ese jonrón en solitario, el segundo de esta temporada que acaba de empezar, empató el partido a 1-1 y dejó patente su velocidad de bate de primera categoría. A los periodistas que estaban allí les llamó la atención la fuerza bruta del golpe.
«Spencer Jones acaba de lanzar una bola rapidísima hasta la segunda grada del campo derecho», ha publicado Gary Phillips, periodista especializado en los Yankees. «Esa bola salió disparada».
Las cifras confirmaron lo que se veía a simple vista. El jonrón salió del bate a 111,6 mph, una cifra alucinante para cualquier bateador, y más aún para uno que todavía está encontrando su sitio en las Grandes Ligas.
Una empresa de primera en el Bronx
La velocidad de salida fue lo que catapultó a Jones al selecto grupo de los Yankees. Un golpe así no se ve todos los días, ni siquiera en una alineación basada en la potencia.
Según los datos de Statcast, Jones es ahora uno de los apenas 13 jugadores de los Yankees que han bateado varios jonrones con una velocidad de salida de 111 mph o más desde 2015. Los nombres que aparecen junto al suyo son todo un «quién es quién» de los bateadores más temidos.
La lista incluye a Aaron Judge, Giancarlo Stanton, Gary Sánchez, Juan Soto, Joey Gallo, Tyler Austin, Alex Rodríguez, Ben Rice, Josh Donaldson, Gleyber Torres, Matt Holliday y Luke Voit. Para un jugador que apenas ha disputado una docena de partidos en las Grandes Ligas, formar parte de ese grupo es un indicio temprano y llamativo de su potencial.
Es el tipo de empresa que se dirige a la élite, a los mejores de la escala. Varios de esos nombres se encuentran entre los bateadores más potentes de la era Statcast, y Judge y Stanton, en particular, se han labrado su reputación precisamente con este tipo de contacto. Que Jones haya alcanzado ese nivel tan rápido da una idea del potencial que los Yankees siempre creyeron que tenía.
Aprovechar al máximo la convocatoria

Jones no ha sido solo una estrella de un solo golpe para los Yankees. Desde que volvió al equipo, ha bateado muy bien en cada oportunidad.
En la goleada del martes por 12-2 contra los White Sox, Jones acabó con 1 de 3, un jonrón solitario, dos bases por bolas, dos carreras impulsadas y dos carreras anotadas. Tras el jonrón, volvió al bate con las bases llenas y consiguió una base por bolas que impulsó otra carrera, demostrando que su potencia va de la mano de su paciencia.
Las estadísticas generales son igual de alentadoras. Desde que volvió de la Triple A el 5 de junio, Jones ha conseguido 7 de 22, con un promedio de .318, tres hits de extra base y cuatro bases por bolas en ocho partidos. Ha registrado un OPS por encima de 1,000 en ese periodo.
Si lo miramos con un poco más de detalle, Jones está bateando .350 en su primera racha desde que volvió al equipo, con un porcentaje de embasado de .409 y un porcentaje de slugging de .700, lo que se traduce en un OPS de 1.109. Da igual cómo se analicen las estadísticas, la conclusión es la misma: está conectando la pelota con fuerza y llegando a base a un ritmo de élite para los Yankees.
Un camino constante hacia la comodidad
Su actuación da a entender que Jones se siente cada vez más a gusto con los Yankees. Parece que el periodo de adaptación se está acortando.
En sus últimos 15 partidos, contando desde el inicio de su etapa en las Grandes Ligas, Jones ha bateado .270, con un porcentaje de embasado de .372, un porcentaje de slugging de .459 y un OPS de .831. En ese periodo ha sumado 10 hits, dos jonrones, seis carreras impulsadas y seis bases por bolas.
La combinación de contacto, disciplina en el plato y potencia es justo lo que los Yankees esperaban ver en su prometedor prospecto. Las bases por bolas, sobre todo, indican que se trata de un bateador que no solo busca la potencia a toda costa, sino que también controla la zona de strike.
Conseguir un puesto fijo
Su gran comienzo de temporada le ha valido a Jones un tiempo de juego constante con los Yankees. Se ha ganado un puesto en la alineación en un momento clave.
Gracias a su rendimiento frente a los lanzadores diestros, se prevé que este jugador de 25 años siga siendo titular en esos enfrentamientos. Los Yankees han recurrido a jugadores más jóvenes durante esta racha de lesiones, y Jones ha respondido tanto con su bate como con su serenidad propia de las Grandes Ligas.
La explosión del martes acaparó los titulares, pero es su trayectoria completa la que cuenta la historia. Jones ya no es solo un nombre en una lista de promesas. Está rindiendo a lo grande en el Bronx, y ese cohete de 111,6 mph ha dejado claro que los Yankees podrían haber descubierto a otra auténtica amenaza de poder. Si sigue bateando así, el puesto de este novato en ese selecto club de los Yankees podría ser solo el principio.
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