NUEVA YORK — Gerrit Cole se ha pasado toda su carrera dejando que su bola rápida hable por sí misma. El martes por la noche, tras su mejor actuación en semanas, el as de los Yankees optó por coger un pincel.
Cole lanzó seis entradas muy sólidas en la abultada victoria en casa de los Yankees frente a los White Sox y, después, dio una de las respuestas más memorables de la temporada cuando le preguntaron por su recuperación. Comparó su regreso con el trabajo de un pintor muy querido de la tele.
La metáfora surgió tras una actuación que acalló algunas de las dudas que se estaban generando en torno a su regreso.
Un comienzo sólido en el montículo
Los Yankees necesitaban una buena actuación de su veterano, y Cole no les falló. Limitó a los White Sox a dos carreras y tres hits en seis entradas, ponchando a seis y concediendo dos bases por bolas.
Fue su segunda victoria de la temporada y un claro paso adelante para los Yankees. Cole había tenido problemas en sus dos últimas salidas contra los Cleveland Guardians, así que esta remontada llegó en un momento muy oportuno.
También dio muestras de que está ganando resistencia. Cole lanzó 90 lanzamientos, su mejor marca de la temporada, un hito notable ahora que va recuperando la forma tras la operación de Tommy John. Llegó a ese partido con una efectividad de 2,57.
El único fallo
Cole no estuvo impecable, pero el único daño de verdad fue leve. En la primera entrada, le encajó un jonrón solitario con dos outs al exjugador de los Yankees Andrew Benintendi.
A partir de ahí, se afianzó con los Yankees. Cole dejó fuera a 13 bateadores seguidos tras el jonrón de Benintendi, superándose con facilidad ante la alineación de Chicago hasta que un sencillo en la sexta entrada le rompió el ritmo.
Lo que más llamó la atención fue la serenidad de un lanzador que todavía está recuperando su mejor forma. Cole ya ha hecho cinco salidas como titular desde que volvió de la lista de lesionados en mayo.
Cole nos pinta un cuadro
Lo más destacado fuera del campo tuvo lugar en el vestuario. Le preguntaron a Cole si comparaba su estado actual con el que tenía antes de la operación, y su respuesta tomó un giro artístico.
En lugar de obsesionarse con las comparaciones, el diestro describió su temporada como un trabajo en curso, algo que aún está tomando forma. Recurrió al difunto pintor Bob Ross para ilustrar su argumento.
«Me parece que es como un lienzo en blanco», dijo Cole. «Solo estoy dando unas pinceladas de base, y ya veremos qué mezcla al estilo Bob Ross sale al final del año. Un poco de blanco líquido».
Esa frase reflejaba la actitud paciente de Cole. A sus 35 años y un año después de someterse a una importante operación de codo, parece centrado en el largo plazo más que en los resultados inmediatos.
Las cifras a las que hay que prestar atención
Detrás de esa línea tan sólida se esconde una tendencia que los Yankees van a seguir de cerca. Las cifras de swings fallidos de Cole han sido inusualmente bajas en este inicio de temporada.
En sus cuatro primeras salidas como titular, Cole registró una tasa de strikes fallidos del 17,9 %. Los datos no fueron uniformes: un 16 % contra los Rays, un buen 35 % contra los Royals y, después, solo un 7,5 % y un 11 % en sus dos partidos contra los Guardians.
Según sus propios y exigentes criterios, tres de esas salidas se cuentan entre las más extremas de su carrera. Desde 2015, de entre 279 salidas en las que lanzó al menos 50 lanzamientos, su primera, tercera y cuarta salida de 2026 están empatadas en los puestos 270.º, 275.º y 277.º en cuanto a número total de strikes fallados.
Tres de esas cuatro fueron contra Cleveland y Kansas City, dos de las alineaciones más difíciles de hacer fallar a los bateadores. Aun así, provocar swings y fallos rara vez ha sido un problema para Cole, y es el tipo de lanzador en el que los Yankees confiarían en octubre contra equipos que apuestan mucho por el contacto.
Señales de que eso sigue ahí
Los Yankees tienen motivos para pensar que volverá a ponchar a los bateadores. Los datos sugieren que su repertorio sigue prácticamente intacto.
Según Fangraphs, sus lanzamientos están por encima de la media, aunque han bajado un poco, mientras que TJStats los considera casi idénticos a los de la temporada pasada. Lo más alentador para los Yankees es que Cole alcanzó las 100 mph en su última salida, una marca de velocidad que indica que está recuperando su potencia.
Otra peculiaridad a la que hay que prestar atención es su falta de capacidad para provocar swings fallidos. En tres de sus primeras salidas, Cole solo consiguió uno o dos swings fallidos en lanzamientos fuera de la zona de strike, algo raro para un lanzador que lleva mucho tiempo obligando a los bateadores a ampliar su zona de strike.
Esta tendencia es algo a lo que hay que estar atento, más que un motivo de alarma, sobre todo ahora que la velocidad va en aumento y la operación ya ha quedado atrás.
Una recuperación paciente para el as
Por ahora, los Yankees se conforman con los resultados y la perspectiva. Cole sabe lo difícil que es recuperar el mejor nivel tras un parón tan largo, y se está dando tiempo para ir recuperándolo poco a poco.
La metáfora de la pintura encajaba perfectamente con el momento. Al igual que un lienzo sin terminar, su temporada se va construyendo capa a capa, y es posible que lo mejor esté aún por llegar más adelante este año.
Cole mantendrá ese enfoque en su sexta salida como titular de 2026. Si la velocidad sigue subiendo y los bateadores siguen fallando sus swings, puede que los Yankees lleguen a ver la obra maestra que su as está dejando entrever.
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