NUEVA YORK — El cuadro de los Yankees ha pasado de ser un grupo fijo a convertirse en una sucesión de pruebas que se solapan en menos de una semana. Nueva York llegaba al jueves con un balance de 64-51 y en plena lucha por los playoffs, pero los últimos movimientos del club también apuntan más allá de octubre. Ahora hay tres posiciones que plantean interrogantes que podrían redefinir la plantilla de los Yankees para 2027.
George Lombard Jr. se ha hecho con el puesto de campocorto después de que los Yankees lo ascendieran y enviaran a Anthony Volpe a la Triple A de Scranton/Wilkes-Barre. Se espera que Volpe juegue tanto de campocorto como de segunda base en las ligas menores. Esto convierte su descenso en una prueba más amplia de su versatilidad posicional, y no solo en un intento de arreglar una temporada ofensiva irregular.
La incertidumbre se extiende por toda la plantilla. Jazz Chisholm Jr. podrá convertirse en agente libre tras la temporada 2026. Ryan McMahon sigue bajo contrato hasta 2027. Luis García Jr., fichado antes de que se cerrara el plazo de traspasos, seguirá bajo el control del equipo hasta el año que viene. Los Yankees tienen varias opciones inmediatas, pero no hay una estrategia clara a largo plazo.
Por eso una decisión en las ligas menores puede tener el mismo peso que una en las grandes ligas. Los Yankees necesitan saber qué jóvenes jugadores de campo están lo suficientemente preparados como para reforzar la plantilla en el próximo ciclo, sobre todo ahora que Aaron Boone dirige un equipo que intenta mantenerse en la lucha por el título de la División Este de la Liga Americana. La próxima prueba tiene que ver con un bateador ambidiestro cuyo valor depende de más de una posición.
Los Yankees también se enfrentan a una decisión sobre la plantilla de invierno que se ha vuelto más urgente. Los jugadores fichados con 18 años o menos suelen poder ser seleccionados en el draft de la Regla 5 tras cinco temporadas como profesionales, a menos que su organización los incluya en la plantilla de 40 jugadores. A un fichaje internacional de 2022 solo le quedan unas semanas para demostrar cómo se desenvuelven sus habilidades frente a rivales de mayor nivel.
Este fichaje no garantiza que vaya a debutar en el estadio la próxima temporada. Sin embargo, sí que supone la llegada de otro jugador prometedor lo suficientemente cerca como para influir en cómo los Yankees gestionan a Volpe, Chisholm, McMahon y el resto de la defensa interior.
Arias alcanza el nivel que cambia el calendario
El 4 de agosto, los Yankees enviaron a Roderick Arias desde el Hudson Valley (High-A) al Somerset (Double-A). Con este cambio, el jugador de 21 años se situó a dos niveles de la MLB y se enfrentó a una prueba de fin de temporada contra jugadores más mayores y con más experiencia.
Arias se fue del Hudson Valley con un promedio de bateo de 0,271, un porcentaje de llegada a base de 0,357 y un porcentaje de slugging de 0,441 en 93 partidos. Consiguió 18 dobles, dos triples, 12 jonrones, 61 carreras impulsadas y 29 bases robadas.
La temporada dio un giro tras un mal comienzo. Arias bateó .205 en abril y .179 en mayo. Luego, en junio, bateó .367 con seis jonrones y un OPS de 1,049, antes de acabar julio con un promedio de .280, cuatro jonrones y un OPS de .904.
Esa racha les dio a los Yankees una razón para ascenderlo en lugar de dejarlo en Hudson Valley. Además, lo situó en un nivel que puede influir en las decisiones sobre la plantilla de invierno.
Un año perdido en cuanto a oportunidades se convierte en una segunda oportunidad

Los Yankees destinaron 4 millones de dólares a Arias durante el periodo de fichajes internacionales de 2022. Subió hasta el puesto n.º 3 en el sistema de cantera y alcanzó el puesto n.º 86 en la lista de los 100 mejores de MLB Pipeline antes de la temporada 2024.
A partir de ahí, su trayectoria se estancó. En 2024, Arias registró una línea de bateo de .233/.335/.393 y un wRC+ de 111 en la Single-A de Tampa, pero su porcentaje de strikeouts superó el 30 %. En 2025 bajó aún más el nivel, con un promedio de bateo de 0,208, un OPS de 0,640, siete jonrones y un wRC+ de 88.
Los Yankees siguieron poniéndole a prueba en la High-A en 2026. Su respuesta le devolvió gran parte de su valor como promesa, aunque las dudas sobre sus fallos al bate no han desaparecido.
En Somerset se verá si sigue mejorando. Arias se fue con 1 de 5 y una carrera impulsada en su debut en la Doble A el martes, y luego sumó dos hits, incluido un doble, el miércoles. Acumuló 3 de 9 y cuatro strikeouts en los dos partidos.
La versatilidad te abre más de una opción en el campo interior
Arias ha jugado de campocorto, segunda base y tercera base en las categorías inferiores de los Yankees. Lanza con la derecha y batea con ambas manos, lo que hace que una rotación compartida en el futuro sea más práctica que un platoon tradicional de zurdo-diestro.
La posición de campocorto podría quedar bloqueada si Lombard se afianza. La segunda base está en el aire porque los Yankees están probando a Volpe ahí y tienen a García bajo contrato hasta 2027. La tercera base ofrece otra opción, ya que el contrato de McMahon vence después de la próxima temporada.
Arias podría optar a un puesto en varias posiciones en 2027, repartiéndose el trabajo entre la segunda y la tercera base. Si necesita una temporada completa en la Triple A, los Yankees podrían considerarlo como un candidato más económico para la tercera base de cara a 2028.
La situación de Chisholm como agente libre añade otra variable. Los Yankees podrían retenerlo y mantener una defensa interior con muchos veteranos, o bien destinar esos recursos a otras necesidades. Arias te da a la directiva otra opción, pero su rendimiento en la Doble A tiene que respaldarla.
Los Yankees aún tienen que tomar algunas decisiones
El ascenso es solo un paso previo, no una decisión definitiva. Los Yankees aún no han anunciado si Volpe se quedará de forma permanente en la segunda base, ni han dado un calendario de la MLB para Arias, ni han presentado un plan de sucesión en la tercera base. Además, la presencia de García impide que haya un camino directo hacia un puesto de titular.
El objetivo inmediato de Nueva York sigue siendo la lucha por los playoffs, la alineación y el cuerpo de lanzadores que respalda al equipo de Boone. Sin embargo, los Yankees pueden evaluar a Arias sin tener que hacer cambios en la plantilla de las Grandes Ligas. Cada salida que haga en la Doble A servirá para decidir la lista de 40 jugadores de este invierno y la jerarquía del equipo de la próxima primavera.
Para Arias, esta cesión supone su mayor prueba desde que su valor como promesa empezó a bajar hace dos años. Para los Yankees, supone otra posible solución de cara a las decisiones que tendrán que tomar sobre el cuadro interior. Llegaba al jueves con tres hits en nueve turnos al bate con el Somerset y la oportunidad de que este cambio tenga repercusión más allá de agosto.
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