TORONTO — Algunos bateadores necesitan sentirse en plena forma para rendir al máximo. Ben Rice está descubriendo que él no es así.
El bateador de los Yankees había pasado la mayor parte de la tarde del domingo frustrado con sus swings. Entonces, con el partido en juego, conectó el que más importaba. Rice conectó un jonrón decisivo en la novena entrada que fue clave para la victoria por 8-3 sobre los Blue Jays.
Ha sido el último momento destacado de una temporada en la que el joven bateador no deja de alcanzar nuevas cotas.
Dejar lo mejor para el final
La tarde no le estaba yendo bien a Rice al bate. Admitió que sus golpes anteriores carecían de esa convicción que ha caracterizado su gran temporada con los Yankees.
Eso hizo que su jonrón en la novena entrada fuera aún más especial. Con el marcador empatado a 3-3, Rice conectó un slider del relevo de los Blue Jays, Braydon Fisher, y lo envió 381 pies por encima de la valla del jardín derecho para un jonrón de dos carreras.
Rice acabó con 2 de 5 en el partido, pero ese único golpe decisivo borró toda una tarde de frustración. Se mostró sincero sobre cómo se había sentido el resto del partido.
«Sin duda hubo algunos golpes en los que no me sentí muy seguro, así que terminar el día con uno bueno sienta muy bien», dijo Rice.
Un hito en la carrera por el poder
Ese jonrón fue algo más que el golpe decisivo para los Yankees. Supuso otro hito estadístico en el extraordinario año de Rice.
Ese jonrón fue el número 19 de la temporada, lo que le convierte en el líder de su equipo, una cifra impresionante para un jugador que empezó el año aún teniendo que demostrar su valía. Se ha convertido en el motor de la alineación de los Yankees justo cuando el equipo más necesita potencia.
También llegó en un momento importante a nivel personal. Ese jonrón fue solo el segundo que había bateado en sus últimos 13 partidos, rompiendo así una breve racha de mala suerte en la que había conseguido solo 2 de 17 en sus cuatro últimos encuentros.
Esa capacidad de salir de una mala racha con un solo golpe decisivo es el sello distintivo de los bateadores seguros de sí mismos. En lugar de dejar que esa racha de silencio se prolongara, Rice respondió en el momento más decisivo del partido, lo que demuestra lo concentrado que se ha mantenido incluso cuando los resultados no acompañaban.
Cifras que cuentan la historia completa

Esto es lo que hace que la temporada de Rice sea tan especial para los Yankees. A pesar de algún que otro bache, su rendimiento general ha sido de primera de principio a fin.
En 279 turnos al bate, Rice tiene unos impresionantes promedios de .293/.387/.611. Ese porcentaje de slugging de .611, en particular, pone de manifiesto el gran bateador decisivo en el que se ha convertido en el centro del orden de bateo.
Además, ha sido una auténtica máquina de generar carreras, acumulando 47 carreras impulsadas y anotando 51 carreras a lo largo de la temporada. Pocos jugadores han sido tan importantes para la ofensiva de su equipo, sobre todo uno que ha tenido que lidiar con tantas lesiones como los Yankees.
El jonrón de Rice también prolongó una racha impresionante del equipo. Era el segundo partido consecutivo que los Yankees ganaban con un jonrón decisivo en la novena entrada, tras la hazaña de Paul Goldschmidt el día anterior. Esos dos golpes consecutivos marcaron la primera vez que los Yankees conectaban jonrones decisivos en la novena entrada o más tarde en partidos consecutivos fuera de casa desde 2003, y Rice estaba encantado de formar parte de esa racha.
Llenar el vacío que dejó el juez
El contexto en el que se produce el gran momento de Rice lo hace aún más valioso para los Yankees. Con Aaron Judge fuera de juego, alguien tenía que dar un paso al frente como pieza clave, y Rice ha asumido esa responsabilidad.
Se ha convertido en uno de los bateadores más importantes de la alineación durante la ausencia de Judge, aportando tanto potencia como regularidad. Los Yankees han confiado en él para liderar una ofensiva que se ha quedado sin su mayor amenaza.
Rice no quiso ser el centro de atención tras el partido y atribuyó el estilo de juego tenaz del equipo a toda la plantilla.
«Eso dice mucho de la mentalidad del equipo», dijo Rice. «Creo que todos tenemos esa mentalidad de que el siguiente da un paso al frente. Da igual quién esté en el montículo, da igual la situación, vamos a salir ahí fuera y a hacer un turno al bate de calidad».
Una ruptura que sigue subiendo
Lo que empezó como una temporada prometedora se ha convertido en una auténtica campaña de ensueño para Rice. Cada gran momento parece subir un poco más el listón.
Su capacidad para dar la talla en los momentos decisivos, incluso en un día en el que no le salía el swing, demuestra una madurez que va más allá de su experiencia. Para un bateador que aún está dando sus primeros pasos en las Grandes Ligas, destacar en un partido empatado fuera de casa es el tipo de momento que te labra una reputación.
Los Yankees han contado con la aportación de toda la plantilla durante su racha reciente, pero Rice ha sido la pieza clave. Su último jonrón ayudó a asegurar la victoria en la serie en Toronto y puso el broche de oro a una gran gira de los de Nueva York.
Mientras siga rindiendo así, los Yankees cuentan con un jugador que cada vez parece más un pilar fundamental a largo plazo. La temporada de ensueño de Ben Rice no da señales de frenarse, y lo que pasó el domingo en Toronto no fue más que su último momento álgido.
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