TORONTO — Pocos jugadores de los Yankees han tenido que hacer frente a críticas tan duras esta temporada como Anthony Volpe. El domingo, el joven campocorto respondió a esas críticas de la mejor manera posible.
Volpe causó estragos en el bateo y dejó a todos boquiabiertos con su guante, cuajando uno de sus partidos más completos del año en la victoria de los Yankees por 8-3 sobre los Blue Jays, con la que se llevaron la serie.
Tras dos días en el banquillo, aprovechó al máximo su vuelta a la alineación, recordándonos a todos de lo que es capaz cuando todo le sale bien.
Vuelve a la alineación con ganas de demostrar su valía
La alineación inicial ya fue toda una sorpresa para los Yankees. Volpe se había quedado en el banquillo en los dos partidos anteriores, mientras que José Caballero ocupaba la posición de campocorto, lo que ponía de manifiesto el escrutinio al que se sometía su juego.
Volvió con mucho que demostrar. Volpe llegó a la tarde sumido en una mala racha que se había prolongado toda la temporada, con un escaso promedio de bateo de .194 y un OPS de .606 que habían avivado el debate sobre su puesto en la alineación.
En lugar de presionar, ofreció exactamente el tipo de actuación sólida y equilibrada que los Yankees llevaban todo el año esperando ver.
Anotando carreras en los momentos decisivos
Volpe no tardó nada en dejar huella en el bate. Puso a los Yankees por delante en el marcador desde el principio y les mantuvo en cabeza más adelante.
En la segunda entrada, conectó un sencillo impulsador que dio a los Yankees una ventaja de 1-0. Fue el tipo de golpe oportuno que se le había resistido durante su mala racha.
Volvió a dar la talla en la sexta entrada. Con el partido muy reñido, Volpe conectó otro sencillo impulsor que puso a los Yankees por delante en el marcador (3-2), su segunda carrera impulsada del día.
Esa tarde, en la que consiguió dos hits y dos carreras impulsadas, supuso un paso importante para un jugador que estaba deseando recuperar el ritmo, y ayudó a los Yankees a mantener la ventaja antes de que la ofensiva se desatara al final del partido.
El muro de las maravillas en el campo
Aquí es donde Volpe se ganó de verdad el protagonismo con los Yankees. Su guante, que últimamente había sido objeto de críticas, se convirtió en un muro que los Blue Jays no pudieron superar.
Ya en la primera entrada, Volpe demostró su alcance, lanzándose hacia el lado de la segunda base para quitarle un sencillo a Yohendrick Pinango. Fue una jugada que puso de manifiesto la capacidad atlética que en su día le valió un Guante de Oro.
Se guardó lo mejor para el final. Para cerrar el partido, Volpe atrapó un potente batazo raso en el hueco, sellando la victoria con otra jugada defensiva espectacular.
Ambas jugadas fueron de esas que no siempre aparecen en el marcador, pero que cambian el rumbo del partido y protegen la ventaja. Además, fueron una respuesta contundente a las recientes críticas a su defensa, que había bajado el nivel durante su mala racha al bate.
Las jugadas clave, una al principio del partido y otra al final, reflejaron una jornada en la que Volpe parecía estar dondequiera que los Yankees lo necesitaban. A Boone le encantó ver a su campocorto en plena acción.
«Es genial tenerlo ahí en el centro», dijo Boone.
Un cambio de rumbo oportuno

Esta actuación no podría haber llegado en mejor momento para los Yankees. El equipo ha estado pasando por una racha de lesiones, y que un titular que estaba pasando por un bache vuelva a rendir es un gran impulso.
El bate de Volpe ha sido un punto débil durante gran parte de la temporada, así que un partido en el que sumó dos carreras impulsadas dio esperanzas de que quizá esté saliendo del bache. Y lo que es igual de importante, su defensa recordó a los Yankees por qué han seguido confiando en él en una posición clave.
En un día en el que el equipo necesitaba que todos aportaran su granito de arena, Volpe estuvo a la altura tanto en ataque como en defensa. Para un jugador que ha sido objeto de duras críticas, fue una oportunidad para acallar las dudas, al menos por una tarde.
El contexto general le dio aún más importancia. Los Yankees han recurrido a Caballero en el campo corto durante los baches de Volpe, lo que ha creado una competencia silenciosa por el tiempo de juego. Un partido como este, en el que destaca tanto con el bate como en la defensa, es justo lo que Volpe necesita para recuperar con firmeza su puesto.
Un día redondo con una gran victoria
La actuación heroica de Volpe encajó a la perfección en una victoria contundente de los Yankees. La victoria les aseguró la serie y puso el broche de oro a una gran gira fuera de casa.
Aunque Ben Rice y Caballero aportaron la potencia en los últimos compases, fue Volpe quien ayudó a mantener a los Yankees a tiro durante las entradas intermedias. Sin sus carreras tempranas y su defensa sólida, la remontada dramática de la novena entrada quizá ni siquiera hubiera importado.
Ese tipo de contribución silenciosa es justo lo que un equipo sólido y resistente necesita de sus jugadores secundarios. Los Yankees lo obtuvieron de Volpe en un momento en el que su confianza necesitaba un empujón.
Si lo del domingo es un indicio de lo que está por venir, puede que los Yankees por fin tengan a su campocorto yendo por buen camino. Durante una tarde en Toronto, Anthony Volpe fue un auténtico muro, y los Yankees salieron ganando gracias a ello.
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