TORONTO — José Caballero lo hizo todo para los Yankees el domingo. Jugó en tres posiciones, remató la jornada con un jonrón espectacular y, de paso, se las arregló para enzarzarse en una fuerte discusión con un árbitro.
Fue una actuación típica de Caballero, tan valiosa como caótica. El jugador polivalente estuvo por todo el campo en la victoria de los Yankees por 8-3 sobre los Blue Jays, pero una disputa por el reloj de lanzamiento hizo que su tarde se recordara por algo más que su bate.
El resultado fue una actuación destacada, aunque teñida de polémica, de esas que persiguen a este luchador jugador de campo allá donde va.
Una auténtica navaja suiza
La versatilidad de Caballero quedó plenamente demostrada con los Yankees. En un solo partido, jugó en segunda base, tercera base y en el jardín izquierdo.
Esa flexibilidad le ha convertido en un jugador indispensable para los Yankees, sobre todo ahora que las lesiones han obligado al entrenador Aaron Boone a hacer cambios en la alineación. Caballero empezó la temporada como shortstop titular mientras Anthony Volpe estaba de baja, y ha seguido siendo una pieza clave incluso después de pasar a desempeñar un papel polivalente.
El domingo, se movió sin descanso por el campo sin quejarse, haciendo todo lo que los Yankees necesitaban para salir airosos de un partido reñido en un estadio hostil.
El punto álgido del reloj de lanzamiento
En la sexta entrada, Caballero se enzarzó en una acalorada discusión con el árbitro de home Steve Jaschinski por el uso que este hacía del reloj de lanzamiento.
Caballero tiene una táctica característica en el plato. No mira al lanzador hasta que solo quedan ocho segundos en el reloj, el límite reglamentario para que un bateador esté listo. Esta estrategia pone bajo presión al lanzador, que no puede iniciar su lanzamiento hasta que el bateador esté listo.
Jaschinski le advirtió a Caballero que le contarían un strike si seguía así. Eso desencadenó una larga discusión, en la que el jugador de campo insistía en que no estaba haciendo nada diferente a lo habitual.
Boone y el jefe de equipo dan su opinión
La discusión se intensificó rápidamente para los Yankees. Boone salió al campo para defender a su jugador, y el jefe de árbitros, John Tumpane, también se unió a la conversación.
Al final, Tumpane le dio una amonestación a Caballero por retrasar el partido a propósito. Caballero, frustrado, protestó por lo que consideraba una aplicación inconsistente de las reglas.
«Han estado cambiando las reglas sin avisar con antelación», dijo Caballero, según The New York Post. «No sé por qué lo hacen. Las reglas son las reglas. Nadie quería esas reglas. Ellos se las inventaron. Que se encarguen ellos. Yo solo intento jugar con el nuevo sistema en el que nos han metido; no es que yo haya inventado las reglas».
Un llamamiento a la claridad

La principal queja de Caballero tenía que ver con la regularidad, y dejó muy claro su punto de vista a favor de los Yankees. Argumentó que su rutina nunca cambia y que el problema está en los lanzadores, no en él.
Señaló que el problema solo parece surgir en situaciones de alta presión, cuando los lanzadores aceleran su propio ritmo. En su opinión, eso no debería ir en detrimento del bateador.
«Hago lo mismo una y otra vez, tanto desde la posición de lanzamiento como desde la posición de estiramiento», dijo Caballero. «No es culpa mía que los lanzadores se precipiten un poco. Se nota que cada vez que los lanzadores no se precipitan, no hay ningún problema. Pero cuando hay gente en base y empiezan a pensar más rápido y se precipitan, ahí es cuando surge el problema».
Para rematar su frustración, pidió directamente a la liga que explicara la norma con claridad.
«Pero eso no es culpa mía. Hago lo mismo una y otra vez. Por favor, ven aquí y explícanos cuál es la regla de verdad, porque ahora mismo estoy un poco perdido», dijo Caballero.
Lo primero que hay que decir
Caballero se guardó su mejor actuación para el final, y fue a favor de los Yankees. Tras toda la polémica, dejó que su bate hablara por sí solo en la novena entrada.
Con el partido aún en el aire, Caballero conectó un jonrón de tres carreras que voló 128 metros por encima de la valla del centro del campo y sentenció el partido. Como no podía ser de otra manera, lo siguió con una vuelta lenta y pausada por las bases, en un claro guiño a la polémica anterior.
El jonrón dejó sin fuerzas al agotado bullpen de Toronto y convirtió una ventaja de una carrera en un cómodo colchón para los Yankees. Fue el broche de oro de una jornada que dejó claro exactamente por qué Caballero es una figura tan controvertida y, a la vez, tan valiosa.
Boone promete llevarlo a los superiores
No parece que la polémica vaya a desaparecer sin más para los Yankees. Boone ha dicho que piensa plantear el asunto a la Major League Baseball, buscando la misma claridad que exigió Caballero.
Por ahora, este episodio refuerza la reputación de Caballero como un jugador que vive al límite, que se aprovecha de todas las reglas y se enfada cuando los árbitros le llevan la contraria. Está claro que los Yankees valoran ese espíritu competitivo, incluso cuando genera polémica.
En un día en el que jugó en tres posiciones y conectó un jonrón para ayudar a asegurar la victoria en la serie, Caballero les dio a los Yankees muchos motivos para celebrar. Pero, debido a un conflicto con el reloj de lanzamiento que eclipsó todo lo demás, su gran actuación vino acompañada de un asterisco que él no había pedido.
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