NUEVA YORK — Cualquier equipo rival querría tener un problema como el que de repente tienen los Yankees en su bullpen. Se supone que las últimas entradas deben recaer en determinados lanzadores, con funciones claramente definidas. Pero Fernando Cruz sigue difuminando esos límites y está convirtiendo la novena entrada en un auténtico rompecabezas para el entrenador Aaron Boone.
El veterano relevista no está pidiendo un puesto. Simplemente se encarga de los outs más importantes cada vez que se presentan, y cuanto más lo hace, más difícil resulta ignorarlo.
Una salvada con cinco outs que cambió las cuentas
El momento que marcó el punto de inflexión de la conversación se produjo en la victoria por 3-2 del martes contra los Guardians. Con el bullpen de los Yankees agotado tras haber gastado a sus lanzadores en dos noches seguidas, Boone necesitaba a alguien que se encargara de cerrar el partido, no solo de lanzar una entrada sin problemas.
Cruz estuvo a la altura de las circunstancias y más. Logró un salvamento de cinco outs, ponchando a cuatro en una entrada y dos tercios sin permitir ningún hit. La jugada clave llegó en un momento decisivo contra José Ramírez, uno de los bateadores más peligrosos de la Liga Americana, antes de que Cruz ponchara a los tres bateadores en la novena entrada. Fue el tipo de salvada que decide los partidos reñidos, y fue su primer salvamento de la temporada.
Una racha tan impresionante que no se puede ignorar
Esto es lo que hace que el caso de Cruz sea tan atractivo para los Yankees. No fue una noche de casualidad. Lleva semanas siendo uno de los mejores relevistas del béisbol, y sus números son impresionantes.
En sus últimos 14 partidos, Cruz ha lanzado 15 entradas y un tercio y solo ha cedido una carrera, ponchando a 17 y registrando una minúscula efectividad de 0,59 y un WHIP de 0,72. Son cifras impresionantes para cualquier relevista, y más aún para uno que no desempeña el papel tradicional de cerrador. En lo que va de temporada, ahora tiene una efectividad de 1,84 con 37 ponches y un WHIP de 1,16, unas estadísticas que han dejado atrás cualquier atisbo de modestia propia de un relevo intermedio. Su splitter se ha convertido en uno de los lanzamientos más difíciles de batear del arsenal de los Yankees.
Boone se apoya en su mano derecha

El despunte de Cruz no ha pasado desapercibido para su entrenador. Boone ha recurrido cada vez más al lanzador diestro en los momentos más decisivos, y dejó claro su reconocimiento tras la victoria ante Cleveland, explicando los motivos por los que decidió que Cruz cerrara el partido.
«Así es como teníamos que hacerlo», dijo Boone después de haber agotado a sus otros relevos la noche anterior. «Sabía que queríamos que saliera si conseguíamos acortar el partido lo suficiente, y sabía que querríamos que fuera él quien se enfrentara a los bateadores más peligrosos de la alineación».
Ese comentario lo dice todo sobre el lugar que ocupa ahora Cruz en la jerarquía de los Yankees. Cuando llega el turno de la parte más difícil del orden de bateo, Boone quiere a Cruz en el montículo, sin importar en qué entrada estemos.
El acertijo más cercano y una respuesta flexible
Nada de esto significa que los Yankees estén dispuestos a quitarle a David Bednar el puesto de cerrador. Bednar sigue siendo el encargado de gran parte de la novena entrada, y el potente lanzador Camilo Doval sigue siendo un arma importante. Lo que hay que destacar es que Cruz le da a Boone una opción flexible que no necesita una entrada concreta para ser decisiva.
Si los bateadores más peligrosos salen al campo en la octava entrada, Cruz puede encargarse de esa situación. Si en la novena hay que provocar fallos de bateo tras una entrada de preparación complicada, también puede hacerlo. El valor reside en su lanzamiento para ponchar y en su valor para usarlo con corredores en base. A octubre no le importan los puestos de la temporada regular, y los Yankees no pueden permitirse ser rígidos si Bednar flaquea o el control de Doval falla. Cruz hace que todo el equipo sea más adaptable.
Por qué el momento es clave para los Yankees
El contexto general no hace más que ponerlo aún más claro. Los Yankees llevan semanas buscando soluciones más sólidas para los momentos decisivos del partido, y su bullpen se ha visto muy exigido durante una racha de partidos reñidos. Un lanzador como Cruz, capaz de lanzar varias entradas y de conseguir strikeouts importantes, es justo el elemento estabilizador que les ha faltado.
A sus 36 años, Cruz no es una revelación a largo plazo, y su ascenso no elimina la probable necesidad del equipo de reforzar el bullpen antes del cierre del mercado de fichajes. Pero sí que hace que la situación interna sea mucho más sólida de lo que parecía hace un mes. Si sigue eliminando a los bateadores más importantes, la novena entrada podría pasar de tener un titular fijo a un comité formado en función de los enfrentamientos. Por ahora, Cruz le ha dado a Boone una respuesta tentadora a un rompecabezas que todo aspirante al título desearía tener, y los Yankees salen ganando con ello.
La cuestión ya no es si se puede confiar en Cruz en los momentos decisivos. La cuestión es cuántas veces podrá resistirse Boone a darle el balón.
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