NUEVA YORK — Mariano Rivera forjó su carrera digna del Salón de la Fama siendo prácticamente imbatible en la novena entrada. Fuera del campo, sin embargo, parece que la leyenda de los Yankees ha sido superada por un rival muy diferente.
Una nueva investigación sobre delitos financieros en Florida afirma que el mejor cerrador de la historia del béisbol fue engañado para que invirtiera un millón de dólares en un elaborado plan de inversión inmobiliaria que resultó ser un espejismo.
El caso nos muestra un panorama de presentaciones ingeniosas, documentos falsificados y un proyecto que existía sobre todo sobre el papel, con una de las figuras más veneradas de la historia de los Yankees entre las presuntas víctimas.
Un proyecto espectacular que nunca existió
En el centro de este caso hay un proyecto que parecía demasiado grandioso para ser verdad. Según los investigadores de la Oficina de Regulación Financiera de Florida, a Rivera y a otros inversores les vendieron la idea de un enorme complejo de ocio en Orlando.
El proyecto, impulsado por una empresa llamada Orlando World Live, LLC, o OWL, se presentó como un proyecto de desarrollo urbano de varios miles de millones de dólares para el centro de Orlando.
Los materiales promocionales describían una primera fase de 5.000 millones de dólares repleta de complejos turísticos, teatros, tiendas, museos, recintos para deportes electrónicos, locales de espectáculos en directo e incluso un estudio de cine de animación.
La campaña de marketing se basaba en un eslogan grandilocuente que prometía construir un Manhattan con mejor clima en lo que denominaba la «Ciudad de los Mundos», con transporte y atracciones futuristas, tal y como informó en primicia WFTV News.
Documentos falsificados y promesas falsas
Así es como, según se dice, la supuesta estafa se ganó la confianza de Rivera. El autor de la estafa no se limitó a hacerle promesas de palabra al gran jugador de los Yankees. Al parecer, las respaldó con pruebas falsas.
Según los investigadores, el promotor convenció a Rivera de que el proyecto era legítimo y financieramente sólido presentándole ponencias de expertos, documentos que acreditaban la disponibilidad de fondos y otros materiales de aspecto oficial.

Entre ellos había una captura de pantalla que supuestamente mostraba una cuenta del Chase Bank con más de 70 millones de dólares en fondos disponibles. Cuando las autoridades lo comprobaron, los registros bancarios oficiales no respaldaban esas afirmaciones. En otras palabras, al parecer, la documentación se había falsificado con el fin de engañar.
Las señales de alarma eran aún más preocupantes. Según los registros del Ayuntamiento de Orlando, nadie había presentado jamás ni una sola solicitud de permiso, tasación o documento relacionado con el supuesto megaproyecto. Las autoridades también afirman que muchos de los contratos, colaboraciones y eventos vinculados al proyecto eran falsos.
La promesa que lo atrajo
Lo que atrajo a Rivera, como suele ocurrir en este tipo de tramas, fue una oferta irresistible. Las cifras que le pusieron delante estaban pensadas para que le resultara difícil rechazarlas.
Al parecer, Rivera realizó su inversión de un millón de dólares en enero de 2022 después de que el promotor le garantizara una rentabilidad anual mínima del 30 %. Para cualquier inversor, esa cifra es extraordinaria, el tipo de rendimiento garantizado que rara vez se da en proyectos legítimos.
Pero, al parecer, esa promesa bastó para que el icono de los Yankees se sumara al proyecto junto con el resto de inversores a los que se dirigían, quienes confiaron en la propuesta tanto como él.
Sigue el rastro del dinero
Lo que pasó con el dinero de Rivera es una de las partes más comprometedoras de la declaración jurada. En lugar de destinarse a financiar el deslumbrante proyecto de Orlando, al parecer el dinero se fue a parar a otro sitio completamente distinto.
Según los investigadores, los registros financieros muestran que los fondos de Rivera nunca se utilizaron para operaciones comerciales, trabajos de desarrollo ni permisos. En cambio, al parecer, el dinero se desvió a la cuenta fiduciaria de un abogado de Nueva York antes de distribuirse entre varias partes diferentes.
Las pruebas apuntan a que la inversión nunca se acercó al objetivo para el que se solicitó, lo que refuerza los cargos contra el hombre que se la vendió a la estrella de los Yankees.
Los cargos y lo que nos espera
El presunto fraude ha acarreado ahora graves consecuencias legales para el hombre acusado de haber puesto en el punto de mira a la leyenda de los Yankees. La persona acusada de haber urdido la estafa se enfrenta a varios cargos por delitos graves.
Se le acusa de fraude organizado por un importe superior a 50 000 dólares, de ejercer como agente de valores sin estar registrado y de cometer fraude en materia de inversiones. Estos cargos indican que las autoridades consideran que se trata de una operación premeditada y no de una iniciativa empresarial fallida.
Para Rivera, esta dura experiencia es un duro recordatorio de que la fama y la riqueza pueden convertir a los deportistas de primer nivel en el blanco perfecto de depredadores financieros muy astutos. Este 13 veces All-Star, elegido por unanimidad para el Salón de la Fama, pasó 19 temporadas dejando en ridículo a los bateadores con los Yankees, y acumuló un récord de 652 salvamentos.
Ahora se ve en el papel, para él desconocido, de presunta víctima, con su nombre vinculado a un caso que pone de manifiesto que incluso los competidores más disciplinados pueden ser vulnerables fuera del campo de juego.
A medida que avance el proceso judicial, la comunidad de los Yankees estará pendiente de si Rivera consigue recuperar la suma de siete cifras que, según se afirma, le engañaron para que entregara.
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