NUEVA YORK — A seis semanas de que se cierre el plazo para los traspasos, los Yankees necesitan que su cantera de jóvenes promesas esté en plena forma. Uno de los lanzadores en los que contarían para conseguir refuerzos está haciendo justo lo contrario.
El lanzador diestro, que fue elegido por Nueva York en el puesto 26 de la clasificación general en 2024, está pasando por una mala racha en el Somerset de la Doble A. El mismo lanzador que mostró un repertorio espectacular en los entrenamientos de primavera ahora no da con la zona de strike, y el momento no podría ser peor.
En sus ocho salidas esta temporada, tiene una ERA de 4,12 y un WHIP de 1,63, con 5,5 bases por bolas por cada nueve entradas. Los problemas de control le han impedido aguantar hasta el final de los partidos, lo cual es una señal de alarma para un jugador al que los Yankees esperaban convertir en titular o utilizar como moneda de cambio en el mercado de fichajes.
Esto es importante porque los Yankees llegan al verano con necesidades claras y una cantera que preferirían no desmantelar. Una mala racha complica ambas opciones, ya que debilita su valor en el mercado de traspasos y, al mismo tiempo, plantea nuevas dudas sobre su futuro en las Grandes Ligas.
Un resaltador de muelles se da contra una pared
Ben Hess empezó el año como uno de los tres lanzadores prometedores que llamaron la atención en la pretemporada, junto a Carlos Lagrange y Elmer Rodríguez. Lagrange causó tan buena impresión que está a punto de ser llamado para el bullpen, y Rodríguez ya ha sido titular en varios partidos con Nueva York.
Hess daba la impresión de que podría unirse a ellos. En la pretemporada dejó entrever un nivel que hacía posible un debut en las Grandes Ligas en 2026, y los Yankees tenían motivos para soñar con un lanzador potente que avanzara rápidamente en las categorías inferiores.
En cambio, ha dado un paso atrás. Ni siquiera ha lanzado 20 entradas a pesar de sus ocho salidas como titular, lo que se debe a lo rápido que se le desmoronan sus actuaciones.
Lo que más llama la atención es su falta de resistencia. Hess lanzó cinco entradas en su primer partido de la temporada y, desde entonces, no ha conseguido completar ni cuatro. No ha logrado completar dos entradas en tres ocasiones y, tras esa primera salida, solo ha llegado a la tercera entrada una vez.
Las cifras que hay detrás de la diapositiva

El número de bases por bolas es el problema principal. Hess ha concedido bases por bolas a un ritmo de 5,5 por cada nueve entradas y ha permitido 20 hits en sus 19 2/3 entradas, una combinación que mantiene las bases llenas y hace que su número de lanzamientos se dispare desde el principio.
Su perfil sigue mostrando un gran potencial. Hess ha sumado 28 strikeouts en ese número limitado de lanzamientos, lo que demuestra que sus lanzamientos son efectivos cuando se acercan a la zona de strike. El problema es conseguirlo de forma constante.
El descenso es aún más marcado si lo comparamos con su propio historial. La temporada pasada, este jugador de 23 años registró una ERA de 3,22 y un WHIP de 1,07 entre la Single-A y la Double-A, con una media de 12,1 strikeouts por cada nueve entradas. Su control ya flaqueaba entonces, con 4,0 bases por bolas por cada nueve entradas, pero ni de lejos se acercaba a la cifra de este año.
Este retroceso es un motivo de preocupación real, más que un simple bache, sobre todo si tenemos en cuenta que este lanzador diestro, de 6 pies y 5 pulgadas y 255 libras, ha sido una decepción en comparación con lo que prometía en pretemporada.
El medio también pidió paciencia, señalando que Hess aún tiene mucho que aprender y que los Yankees deben darle tiempo para desarrollarse. Según se desprende de ese artículo, la esperanza es que esos primeros meses difíciles sean solo un bache pasajero y no una tendencia para un lanzador en el que la organización sigue creyendo.
¿Por qué este momento es tan duro para los Yankees?
Esta mala racha llega justo cuando los Yankees están valorando cómo utilizar a sus jóvenes promesas antes del 3 de agosto. Se ha hablado de que el club quiere reforzar el bullpen y la posición de receptor, y cualquier fichaje importante probablemente les costará talento joven. Hess se perfilaba como un jugador que otros equipos querrían.
Su valor se basa casi por completo en las expectativas, y las expectativas son frágiles. Un lanzador que concede muchas bases por bolas y no aguanta más allá de la cuarta entrada resulta más difícil de vender a las directivas rivales que aquel lanzador que, en marzo, los ojeadores vieron dominar a los bateadores.
El panorama general aumenta la inquietud. Tanto Lagrange como Rodríguez han tenido problemas con el control de sus lanzamientos esta temporada, lo que deja a los Yankees con un grupo de lanzadores con gran potencial que comparten el mismo defecto al mismo tiempo. Esa coincidencia merma la profundidad de plantilla que, de otro modo, Nueva York podría aprovechar o promocionar.
Un futuro incierto
Hess todavía tiene tiempo para recuperarse. Es joven, su talento está fuera de toda duda, y una racha de buenas salidas le permitiría recuperar gran parte de lo que le han costado esos primeros meses tan complicados. Los Yankees tienen todas las razones para ser pacientes con este jugador que acaban de fichar en primera ronda.
Recurrir al bullpen podría acabar teniendo sentido si las salidas de los titulares siguen yendo de mal en peor, aunque esa solución se topa con el mismo problema. Un relevista que concede bases por bolas es una opción arriesgada cuando ya hay corredores en las bases, así que hay que mejorar el control independientemente del papel que desempeñe.
Por ahora, Hess sigue en Somerset, buscando la zona de strike y las entradas que eso conlleva. Los Yankees, con un balance de 46-30 y en lo más alto de la División Este de la Liga Americana, pueden permitirse esperar a este jugador. La pregunta que pronto planteará el cierre del mercado es si podrán permitirse esperar a este activo de intercambio.
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