NUEVA YORK — Austin Wells no necesitó un jonrón el domingo para dejar huella en la victoria de los Yankees. El receptor conectó un lanzamiento de José Soriano hacia el centro-derecha, logrando un doble con carrera impulsada en la segunda entrada, lo que llevó a Spencer Jones al home y le dio a Nueva York una ventaja de 2-0 sobre los Blue Jays de Toronto en el Yankee Stadium.
El golpe decisivo vino de una parte del orden de bateo en la que los Yankees necesitaban ser más fiables. George Lombard Jr. abrió la entrada con un sencillo, Jones lo llevó a home con un doble y Wells siguió con otro hit de más de una base. Más tarde, Nueva York rompió el empate a 2-2 con tres carreras en la sexta entrada y se escapó en el marcador para acabar ganando por 8-3, su sexta victoria en siete partidos. Paul Blackburn se llevó la victoria tras lanzar dos entradas en blanco como relevo.
Wells terminó con 1 de 3, un doble con carrera impulsada y dos strikeouts. El día anterior, impulsó a Jazz Chisholm Jr. con un sencillo en la séptima entrada de la derrota por 4-3 ante Toronto. Esos dos golpes le dieron a Wells una carrera impulsada en partidos consecutivos, mientras los Yankees seguían buscando producción más allá de la parte alta de su alineación. Su papel se ha mantenido estable gracias a su trabajo detrás del plato, pero la reciente producción de carreras ha vuelto a llamar la atención sobre lo que puede aportar con el bate.
Los Yankees llegaban al lunes con un balance de 74-56, a tres partidos de los Tampa Bay Rays en la División Este de la Liga Americana y ocupando la primera plaza de comodín de la Liga Americana. Les quedan 32 partidos por disputar. Con la lucha por los playoffs cada vez más reñida y sin poder contar con Aaron Judge ni Giancarlo Stanton, incluso un pequeño aporte ofensivo del receptor tiene más peso que al principio de la temporada. Nueva York ha aguantado largos periodos de irregularidad al bate porque su pitcheo y su defensa le han dado margen de error, pero las últimas cinco semanas pondrán a prueba cuánto apoyo pueden aportar los últimos bateadores del orden.
Los Yankees han apostado por la continuidad en el puesto de receptor
El repunte de Wells a finales de julio cambió los cálculos sobre la fecha límite. No se cerró ningún acuerdo y los Yankees lo mantuvieron como su receptor titular.
Lo que le falta es potencia. Wells no ha bateado ningún jonrón desde el 3 de agosto. La temporada pasada bateó 21, así que una sequía de tres semanas cuenta a la hora de valorar si su poder ofensivo ha vuelto de verdad.
Los Yankees no necesitan que Wells lleve el peso de la alineación, pero sí necesitan algo más que un OPS de 0,571, sobre todo ahora que las lesiones hacen que la producción de los últimos bateadores cobre más importancia.
La defensa de Wells cambia las reglas del juego
Según Statcast, Wells sumó seis carreras de receptor en 2026. Ese total incluye cinco carreras por enmarcado y dos por bloqueo, contrarrestadas por una carrera negativa por lanzamiento. Su trabajo detrás del plato sigue siendo uno de sus puntos fuertes, mientras que su rendimiento ofensivo se ha quedado un poco atrás.
Ese valor complica cualquier comparación con un receptor de fuera. Un sustituto habría tenido que familiarizarse rápido con el cuerpo de lanzadores y aportar suficiente ofensiva como para justificar romper una relación defensiva ya consolidada.
Ahora Wells tiene que hacer que la decisión de los Yankees parezca cada vez más acertada, en lugar de simplemente defendible.
El repunte sigue viniendo acompañado de una advertencia
Ahí es donde hay que poner en contexto la reciente mejora de Wells.
Los Yankees se pasaron todo el mes de julio considerando la posición de receptor como uno de sus puntos débiles más evidentes en ataque. El 24 de julio, Wells tenía un OPS de 0,524, la segunda cifra más baja entre los bateadores de la MLB con al menos 200 apariciones al bate. Los receptores de los Yankees también habían registrado un promedio de 0,176, un OPS de 0,521 y un wRC+ de 46 a mediados de julio, todas ellas cifras cercanas a los últimos puestos de las Grandes Ligas.
El director general, Brian Cashman, reconoció el problema antes de que se cerrara el plazo de traspasos el 3 de agosto. Nueva York buscó refuerzos para la posición de receptor, pero los Yankees terminaron el plazo sin fichar a ningún sustituto de renombre.
Wells ya estaba en racha. El 4 de agosto, había logrado un OPS de 0,973 con cuatro jonrones en sus últimos 16 partidos, tras registrar un OPS de 0,468 en los primeros 62.
Pero esa remontada no se ha convertido en una gran racha.
Wells llegó al lunes con un promedio de bateo de 0,179, un porcentaje de embasado de 0,274, un porcentaje de slugging de 0,297 y un OPS de 0,571. Lleva ocho jonrones y 19 carreras impulsadas en 95 partidos.
Desde el cierre del mercado de traspasos, Wells lleva 10 de 42, un promedio de .238, con cuatro dobles, ningún jonrón y tres carreras impulsadas. En sus últimos 15 partidos ha registrado una línea de bateo de .237/.310/.342. En sus últimos siete partidos, batea .158/.238/.211.
Los Yankees tienen, por tanto, indicios de que Wells ha salido de su peor racha, pero no pruebas suficientes de que el receptor haya dejado de ser un problema en ataque.
Los Yankees aún necesitan más pruebas
El domingo nos dejó otra imagen esperanzadora, pero un solo fin de semana no resuelve la cuestión del receptor.
Wells lleva varios partidos seguidos sumando carreras impulsadas y tiene un perfil defensivo que sigue ayudando a Nueva York. Además, sigue por debajo de .180 en la temporada, lleva tres semanas sin batear un jonrón y solo ha sumado tres carreras impulsadas desde el cierre del mercado.
Esa es la pega que tiene este cambio de rumbo.
Los Yankees ya no necesitan que Wells demuestre que puede desempeñar bien su posición en defensa. Lo que necesitan en los últimos 32 partidos es que demuestre que su bate puede aportar algo más que una contribución ocasional al final de la alineación.
Nueva York empieza el martes una serie contra Houston. Wells llega a ella con la oportunidad de convertir dos días productivos contra Toronto en una racha ofensiva más convincente.
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