NUEVA YORK – Cam Schlittler sigue haciéndoselo a los Medias Rojas, y el domingo por la tarde volvió a hacerlo en un Yankee Stadium con las entradas agotadas. El joven diestro destrozó a Boston una vez más y, cuando se retiró del montículo, se había colocado silenciosamente en una posición que casi ningún lanzador de la historia de este deporte puede ostentar.
Los Yankees tienen un auténtico as en sus manos, y las cifras que está obteniendo Schlittler ya no son sólo prometedoras. Son históricos.
Otra tarde tranquila contra Boston
La salida en sí fue típica de Schlittler. Trabajó 5 2/3 entradas contra los Medias Rojas, permitiendo sólo cuatro hits y una carrera en la victoria por 6-1 de los Yankees. Fue el tipo de salida constante y dominante que se ha convertido en su firma en sólo su primera temporada completa.
La única mancha llegó con su último bateador, cuando Willson Contreras hizo un doblete con dos outs en la sexta. Incluso entonces, el daño fue mínimo. Su bola rápida de cuatro costuras alcanzó una media de 97,5 mph ese día, por debajo de su pico de 99,6 mph de principios de temporada, pero por encima de su salida anterior contra Cleveland. El resultado redujo su ERA a un brillante 1,87 y supuso su novena salida esta temporada en la que no permitió ninguna carrera o sólo una.
Para un nativo de Massachusetts que se enfrenta al equipo por el que creció animando, atormentar a Boston se ha convertido en un tema recurrente en el que merece la pena detenerse.
El primer club raro en el que entró
Aquí es donde la tarde se volvió histórica. Con sus ponches acumulados contra Boston, Schlittler se unió a una lista tan corta que casi desafía a la creencia. Según Codify, se convirtió en el tercer lanzador de la historia de las Grandes Ligas en conseguir 160 o más strikeouts con un ERA inferior a 2,40 en sus primeros 28 partidos de liga.
Los dos nombres que le preceden son asombrosos. Los únicos otros lanzadores que lo han conseguido son el fallecido José Fernández, uno de los brazos jóvenes más eléctricos que ha visto este deporte, y Paul Skenes, el fenómeno que ha dominado la Liga Nacional desde su debut. Para un lanzador de los Yankees que apenas figuraba en el radar nacional hace un año, compartir lista con esos dos es un salto notable.
Ese contexto importa. No son cifras arbitrarias. Miden el dominio sostenido a lo largo de un período significativo, y Schlittler lo ha demostrado desde el principio de su carrera.
Un segundo club con una leyenda de los Yankees

La historia no se detuvo ahí. Schlittler también grabó su nombre junto a uno de los brazos más queridos de la historia de los Yankees. Según Katie Sharp, de Stathead, ahora es uno de los dos lanzadores de la historia de la franquicia con un ERA inferior a 1,90 y 85 o más ponches en sus primeros 14 partidos de la temporada.
El otro es Ron Guidry, cuya legendaria campaña de 1978 sigue siendo un referente de la grandeza de los lanzadores de los Yankees. Guidry ganó el premio Cy Young ese año y protagonizó una de las mejores temporadas que jamás haya protagonizado un abridor de los Yankees. Ser mencionado junto a él tan pronto es una poderosa declaración sobre hacia dónde puede dirigirse la carrera de Schlittler.
Para los aficionados de los Yankees que vivieron aquella magia de 1978, la comparación tiene un peso real. Para los aficionados más jóvenes, es una señal de que pueden estar presenciando el comienzo de algo especial en el Bronx.
Las cifras de la ruptura
El conjunto de su trabajo corrobora la exageración. Schlittler ha sido notablemente constante desde su llegada, y las cifras cuentan la historia de una estrella emergente.
Esta temporada, el jugador de 25 años ha jugado 14 partidos como titular con los Yankees, con un ERA de 1,87, una proporción de 89 ponches por 14 caminatas en 82 entradas y un récord de 7-3. La temporada pasada jugó 28 partidos como titular, con un ERA de 2,38 y 173 ponches en 155 entradas. Si nos remontamos a la temporada pasada, ha jugado 28 partidos con un ERA de 2,38 y 173 ponches en 155 entradas. Su dominio, su velocidad y su aplomo se han trasladado inmediatamente al más alto nivel.
Su historia con Boston no hace sino profundizar en la historia. El pasado mes de octubre, Schlittler se subió al montículo en la ronda de comodines de la Liga Americana y lanzó ocho entradas para eliminar a los Medias Rojas de los playoffs. Aquella actuación inició una rivalidad permanente con los aficionados de Boston, y el domingo fue simplemente el último capítulo en el que consiguió sacar lo mejor de ellos.
El momento no podría ser mejor para los Yankees. Con Aaron Judge apartado por una costilla fracturada, el equipo necesita que sus lanzadores lleven la carga, y Schlittler está haciendo exactamente eso. Algunos ya han empezado a llamarle la respuesta de la Liga Americana a Skenes, una etiqueta que habría parecido descabellada hace un año. Para los Yankees, la aparición de un as local a los 25 años es el tipo de desarrollo que puede dar forma a una franquicia durante años, y Boston está aprendiendo esa lección por las malas.
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