NUEVA YORK – Los Yankees de Nueva York se encuentran entre los que menos han gastado en invierno, al menos en apariencia. No se ha materializado ningún gran fichaje. No se ha producido ningún traspaso que revolucione la franquicia. Aun así, el director general Brian Cashman mantiene que los teléfonos de la organización siguen sonando mientras los Yankees persiguen mejoras que satisfagan tanto los requisitos de rendimiento como las limitaciones financieras.
Esta estrategia ha intensificado la atención del club hacia el mercado de fichajes. Mientras sigue rondando como escenario
El enlace demuestra cómo los Yankees están maniobrando en un mercado caracterizado por contratos ampliados, costes crecientes y escasa disponibilidad de lanzadores titulares fiables.
Los Yankees sopesan los trades antes que la agencia libre

Los Yankees empezaron la temporada baja con objetivos definidos, pero con una flexibilidad limitada. Los propietarios han demostrado cautela en los últimos inviernos, lo que hace más difícil completar acuerdos masivos de agentes libres. Esa circunstancia ha orientado a Cashman hacia los trueques, aunque esas conversaciones avancen gradualmente.
Los lanzadores titulares se sitúan cerca de la cima de la lista de prioridades. Las lesiones, las dudas sobre la carga de trabajo y la inconsistencia de los lanzadores han sido un reto para los Yankees durante toda la campaña de 2025. La organización ha estado en contacto con varios titulares de primera línea, pero numerosos candidatos exigirían importantes paquetes de prospectos o amplias obligaciones financieras.
Pivetta ofrece un cálculo diferente.
El pasado mes de febrero firmó un contrato de cuatro años y 55 millones de dólares con los Padres, un acuerdo que incluye cláusulas de exclusión voluntaria para las temporadas 2026 y 2027. Se prevé que cobre 20,5 millones de dólares la próxima temporada, una cantidad que podría suscitar preocupación dadas las tendencias de Hal Steinbrenner en materia de nóminas.
Sin embargo, el marco del acuerdo proporciona a los Yankees algo que aprecian. Flexibilidad.
Por qué Nick Pivetta entró en la conversación de los Yankees
La actuación de Pivetta en 2025 cambió la percepción que se tiene de él en la liga. El jugador de 32 años realizó, con diferencia, la mejor actuación de su carrera, con un ERA de 2,87, 129 hits y 190 bateadores abanicados en 181,2 entradas.
Para un lanzador que tenía un ERA de 4,47 en nueve temporadas en las Grandes Ligas, el avance fue sustancial. También le colocó en una posición destacada en las negociaciones para los contendientes que buscan potencial sin comprometerse durante una década.
Ryan García, de Empire Sports Media, esbozó el reto al que se enfrentan los Yankees a la hora de evaluar a Pivetta.
«¿Estarían dispuestos los Yankees a correr semejante riesgo? Eso no está claro, pero les vendría bien un titular diestro que no tenga un compromiso financiero a largo plazo», escribió García.
Esa evaluación capta el dilema. El acuerdo de Pivetta conlleva incertidumbre. También incluye una opción de escape.
Un lanzador moldeado por la experiencia y los ajustes
El viaje de Nick Pivetta hasta esta coyuntura no ha seguido un camino recto. Debutó en las mayores con los Filis de Filadelfia en 2017 y allí pasó más de tres temporadas antes de ser traspasado a los Medias Rojas de Boston en 2020.
En Boston, empezó a perfeccionar su metodología. La habilidad natural se mantuvo, pero los resultados se hicieron más consistentes. Poco a poco, Pivetta evolucionó hasta convertirse en un lanzador reconocido por generar swings y misses al tiempo que limitaba los paseos.
Esas cualidades volvieron a aparecer en 2025. Concluyó la temporada con un índice de 9,9 ponches por nueve entradas en su carrera y ha superado los dos dígitos de ponches por nueve en cuatro campañas distintas. Su dominio también ha mejorado. Pivetta registró 2,5 paseos por cada nueve entradas la temporada pasada, cifra superior a los 2,2 de 2024.
Para un equipo de los Yankees que valora la capacidad de ponchar en momentos críticos, esas estadísticas tienen importancia.
El riesgo bajo la ruptura
La atracción, sin embargo, llega con reservas. Los análisis avanzados indican que Pivetta puede haberse beneficiado de circunstancias ventajosas durante su campaña de despegue. Registró una media de bateo de .235 en bolas en juego en 2025, una cifra considerablemente inferior a los estándares de la liga.
Esa métrica genera dudas sobre la sostenibilidad. La regresión representa una posibilidad, sobre todo para un lanzador con un amplio historial de producción en la rotación media.
Los Yankees entienden perfectamente esta variedad de apuesta. Ya han perseguido anteriormente brazos de alto nivel, a veces con éxito y a veces aprendiendo caras lecciones. La edad, el contrato y la reciente actuación de Pivetta le sitúan directamente en esa zona incierta.
Sin embargo, los beneficios potenciales siguen siendo evidentes.
La estructura del contrato mantiene abiertas las opciones de los Yankees
Un elemento que beneficia a los Yankees es la estructura del contrato de Pivetta. Si mantiene un rendimiento de alto nivel, podría retirarse tras la temporada 2026, eliminando el salario restante del libro de cuentas.
Esa posibilidad coincide con la forma en que los Yankees han intentado controlar el riesgo. Los compromisos más breves les permiten ajustarse a medida que maduran brazos más jóvenes o surgen oportunidades alternativas.
Igualmente importante es el hecho de que obtener a Pivetta probablemente no requeriría la misma colección de prospectos que conseguir a un as más joven bajo control ampliado. Esa diferencia es importante para un sistema de granjas de los Yankees que se ha vuelto más precavido a la hora de comerciar con talentos de élite.
Cómo encaja Pivetta en el proyecto de los Yankees
Desde una perspectiva beisbolística, Pivetta satisface múltiples criterios. Lanza a la derecha. Ha demostrado durabilidad. Ha demostrado capacidad para absorber la carga de trabajo de un titular completo.
También aporta experiencia de postemporada, habiendo lanzado en situaciones de presión tanto en Boston como en San Diego. Para una rotación de los Yankees que ha dependido sustancialmente de la ayuda del bullpen en los últimos años, un titular capaz de avanzar más en las competiciones tiene un valor genuino.
Al mismo tiempo, no se puede descartar el componente financiero. Un salario de 20,5 millones de dólares representa un compromiso considerable, incluso para los Yankees. Esa cantidad explica por qué Pivetta sigue siendo una conversación de intercambio más que una persecución confirmada.
Una apuesta calculada sobre la mesa
No existe ninguna garantía de que los Yankees vayan a perseguir con fuerza a Pivetta. Del mismo modo, tampoco existe ninguna garantía de que San Diego se sienta motivado para traspasarlo. Pero el hecho de que su nombre aparezca en las especulaciones sobre traspasos ilustra cómo están afrontando los Yankees este invierno.
No persiguen titulares. Persiguen la compatibilidad.
Pivetta encarna el riesgo. También encarna la oportunidad. Para una organización que equilibra la aspiración con la prudencia, esa mezcla mantiene el diálogo.
Los Yankees reconocen lo que significaría adquirir a Pivetta. Ganarían un brazo diestro con éxito reciente y capacidad para ponchar. Aceptarían a un lanzador cuya trayectoria profesional sugiere volatilidad. Se comprometerían a pagar un salario considerable sin el coste de perspectivas que suele asociarse a los lanzadores controlables más jóvenes.
Aún no está claro si San Diego quiere traspasar a Pivetta. Los Padres tienen sus propias consideraciones sobre la plantilla y la dinámica de la nómina. El valor de Pivetta para su rotación puede superar lo que los Yankees podrían ofrecer a cambio.
Los Yankees también se enfrentan a la competencia de otras organizaciones que buscan lanzadores titulares. El mercado presenta opciones de calidad limitadas. Los equipos con necesidades similares explorarán alternativas comparables.
El enfoque de Cashman sugiere paciencia. Los Yankees rara vez actúan impulsivamente durante la temporada baja. Evalúan múltiples escenarios antes de comprometer recursos. Pivetta representa una posibilidad entre varias que se están considerando.
Su gran campaña de 2025 crea intriga. La estructura de su contrato ofrece un riesgo manejable. Su experiencia ofrece un rendimiento probado en las Grandes Ligas. Sigue siendo incierto si estos factores se combinan para producir un intercambio.
Los Yankees siguen buscando mejoras en la rotación que se ajusten a su construcción actual. El perfil de Pivetta se ajusta a las preferencias específicas de la organización, al tiempo que plantea dudas sobre su fiabilidad a largo plazo. Esa combinación le hace merecedor de un debate continuado sin garantizar su eventual adquisición.
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