NUEVA YORK — Los Yankees se pasaron el último fin de semana de agosto remendando un cuerpo de lanzadores que se mantenía a flote a duras penas con parches y incorporaciones de última hora, y los ajustes no se detuvieron cuando terminaron los partidos.
Un bullpen que tuvo que recurrir a ocho relevos en la doble jornada del sábado contra los Boston Red Sox necesitaba refuerzos. Las lesiones lo habían mermado tanto que el entrenador Aaron Boone admitió antes del último partido del domingo que no estaba seguro de cómo su equipo llegaría a la meta. Los Yankees respondieron haciendo rotaciones entre los lanzadores, y esa agitación planteó una pregunta aún más importante.
Fernando Cruz, uno de los relevistas más fiables del bullpen de los Yankees, sufre un desgarro parcial del ligamento colateral cubital, una lesión que plantea la posibilidad de una operación y que, muy probablemente, pondrá fin a su temporada. El zurdo Ryan Weathers está en la lista de lesionados por una distensión en los flexores del antebrazo y no se espera que vuelva hasta finales de septiembre. La profundidad del equipo detrás de ellos se ha visto muy mermada durante todo el año, y los Yankees han tenido que recurrir a un sinfín de relevistas para mantenerse en la lucha por los playoffs. Cruz se ha convertido en el decimoséptimo jugador de los Yankees en entrar en la lista de lesionados esta temporada, una cifra que refleja lo poco que ha podido respirar la plantilla.
Esas ausencias obligaron a dar el primer paso. El sábado, el Los Yankees han vuelto a convocar a… El lanzador diestro Luis Gil, procedente del equipo de Triple A de Scranton/Wilkes-Barre, y el relevista Yerry De Los Santos, que fue enviado a la filial en la operación correspondiente. A De Los Santos le habían exigido mucho durante el fin de semana, ya que había salido en los dos partidos de la doble jornada tras encajar un jonrón decisivo en la derrota anterior de la serie ante los Astros de Houston. Los Yankees necesitaban un brazo más fresco, y Gil se lo había estado preparando en la Triple A. Boone se ha pasado gran parte de la segunda mitad de la temporada dirigiendo un bullpen sin margen de maniobra, y esta incorporación le ha dado una opción más para la gira por la costa oeste que empieza esta semana.
Esa llamada de vuelta solo fue el preludio. Los Yankees se están planteando ahora en serio otro cambio en la plantilla, esta vez detrás del plato, y el tiempo apremia, lo que les obliga a tomar una decisión.
Luis Gil vuelve como relevo, no como titular
El regreso de Gil dice mucho sobre dónde ven los Yankees un valor inmediato. El club no lo preparó como lanzador abridor en la Triple A. En su lugar, hizo tres apariciones como relevo con el Scranton/Wilkes-Barre, ponchando a seis y concediendo tres bases por bolas, con una velocidad media de 96,1 mph en su bola rápida, según la información de Jorge Castillo, de ESPN, que se difundió el sábado.
Su uso lo dice todo. Un lanzador al que los Yankees consideraban en su día parte de la rotación es ahora un lanzador clave del bullpen para la recta final de la temporada. Gil, el Novato del Año de la Liga Americana de 2024, sigue ponchando a los bateadores, y su velocidad se ha mantenido incluso cuando su control ha flaqueado. Los Yankees incluso han barajado la posibilidad de utilizarlo como abridor al final de la temporada, pero para un bullpen que echa en falta a Cruz y Weathers, la opción más sencilla es el relevo corto, donde los strikes y una bola rápida con fuerza importan más que el título.
Las cuentas del bullpen están igual de ajustadas. Cruz terminó con una ERA de 3,13 en 61 partidos como relevo de confianza de Boone antes de que le fallara el codo. Sustituir a un lanzador tan decisivo por un conjunto de opciones improvisadas como Gil es el reto al que se enfrentan ahora los Yankees cada noche.
¿Por qué la próxima jugada de los Yankees tiene una fecha límite?
El veterano receptor Mitch Garver ha activado una cláusula de asignación de su contrato de ligas menores, y el club tiene que decidir en los próximos días si lo asciende, lo traspasa o deja que se vaya.
La situación de Garver depende del calendario. Su cláusula, también conocida como «cláusula de ascenso», da a los otros 29 equipos hasta las 15:00 h (hora del Este) del lunes para comunicar a los Yankees que lo incluirían en una plantilla de las Grandes Ligas. Si algún equipo se interesa, los Yankees tienen entonces 48 horas para incorporar a Garver ellos mismos o traspasarlo. Si nadie se anima, se queda en la organización con su contrato actual.
A esto se suma un plazo límite para los playoffs. Un jugador tiene que estar en una organización antes del mediodía (hora del Este) del martes 1 de septiembre para poder formar parte de la plantilla de los playoffs. Ese plazo convierte una decisión tranquila en la Triple A en una cuestión urgente para unos Yankees que aspiran a llegar a octubre, y explica por qué la directiva está actuando ahora.
Los Yankees firmaron a Garver con un contrato de ligas menores el 7 de agosto, después de que los Seattle Mariners lo dejaran libre, en busca del receptor diestro que no habían conseguido fichar antes de que se cerrara el plazo de traspasos. Se incorporó a Tampa para pulir su defensa y su swing antes de unirse al Scranton/Wilkes-Barre, y esa cláusula siempre fue el punto conflictivo.
Lo que dicen los Yankees sobre la decisión del árbitro respecto a la recepción
La duda sobre el receptor lleva semanas creciendo. El suplente Ali Sánchez ha pasado por una mala racha al bate y ha sido objeto de críticas por sus fallos defensivos, como un pase fallido que permitió una carrera contra Boston y un lanzamiento erróneo que le costó un partido a los Yankees contra los White Sox de Chicago a finales de julio.
A Sánchez se le han acabado las opciones en las ligas menores, lo que aumenta la importancia de cualquier incorporación. La señal más clara de las intenciones de los Yankees la dio el periodista del New York Post, Joel Sherman, quien describió a una directiva que ya se inclinaba por un cambio antes de que Garver acelerara los plazos.
«Los Yankees se están planteando seriamente si subir a Mitch Garver a las Grandes Ligas, y se están acercando a los plazos límite que les obligarán a tomar una decisión», escribió Sherman.
Como no se puede enviar a Sánchez a las ligas menores sin pasar por el proceso de waivers, ascender a Garver significaría, muy probablemente, designar a Sánchez para asignación, a menos que los Yankees cuenten con tres receptores en plantilla. Esa es la pieza clave en la que se basa la decisión.
Un margen muy ajustado detrás del plato y en el bullpen
El ascenso de Garver no se basaría en un mes de buena racha. Tiene un promedio de bateo de 0,179, un porcentaje de llegada a base de 0,324 y ningún jonrón en 34 turnos al bate en ocho partidos de la Triple A, una muestra muy pequeña y poco significativa.
Lo que más llama la atención es su trayectoria. Garver ha jugado parte de 10 temporadas en las Grandes Ligas, bateó 31 jonrones con los Minnesota Twins en 2019, ganó un Silver Slugger y ayudó a los Texas Rangers a ganar la Serie Mundial de 2023. La alternativa interna de los Yankees es J.C. Escarra, que ha sido suplente de Austin Wells las dos últimas temporadas y ofrece una defensa más sólida, además de mejores números en las ligas menores.
Si algún rival muestra interés antes del lunes por la tarde, los Yankees tendrán dos días para quedárselo o traspasarlo. Si no, la decisión es solo suya, ya que la fecha límite para poder jugar en la postemporada se acerca a pasos agigantados a la mañana siguiente. Sea como sea, el club que se pasó el fin de semana reestructurando su cuerpo de lanzadores aún no ha terminado de dar forma a la plantilla, y la próxima jugada podría llegar antes de que haya pasado ni siquiera un partido de la gira por la Costa Oeste.
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