González desafía la presión para salvar el partido y acaba con el nerviosismo de los Yankees antes del partido

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El relevista de los Yankees Víctor González tiene una batalla de dos frentes el domingo. Pero salió airoso permitiendo al equipo ganar la serie contra los Rays. Además, su capacidad para aguantar nunca durante una situación tensa acabó con las preocupaciones de los Yankees sobre un cerrador eficaz que asumiera la responsabilidad en ausencia de Clay Holmes.

Antes de la final de la serie de los Yankees contra los Rays, surgieron preguntas sobre el papel del cerrador si Holmes no estaba disponible. El entrenador Aaron Boone, conocido por su secretismo sobre la estrategia, se mantuvo hermético. “Sabes que no me gusta responder a esas preguntas en público”, declaró, dejando a los medios de comunicación adivinando.

La pregunta tenía peso. Holmes había lanzado en dos partidos consecutivos para empezar la serie y en tres de los últimos cuatro de los Yankees. Boone suele evitar utilizar relevistas en tres días seguidos, lo que apunta a una posible necesidad de un cerrador diferente.

Con Holmes aparentemente fuera de juego, aumentaron las especulaciones sobre su sustituto. Sin embargo, el capitán de los Yankees se mostró tímido. “Todos”, declaró, subrayando su fe en todos sus relevistas. “En un día determinado, tienen que estar todos. Todos tienen que estar en juego”.

Las palabras de Boone resultaron proféticas. Tras un buen comienzo de Luis Gil y una salida titubeante de Dennis Santana en el relevo, los Yankees mantuvieron una precaria ventaja de una carrera al entrar en la novena. Fiel a su planteamiento de “todos a cubierta”, Boone recurrió al zurdo González, que respondió a la llamada, cerrando el paso a los Rays y asegurando una reñida victoria por 5-4 para los Yankees.

El juego caliente de González asegura la victoria de los Yankees

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En un giro dramático durante la novena entrada contra los Rays, González mostró un raro momento de improvisación. El relevista de los Yankees, conocido por su enfoque no intervencionista con los reincorporados, desafió su estrategia habitual en una situación llena de presión.

“Fue sólo una reacción”, declaró tras el partido, incapaz de precisar la razón concreta de su cambio de táctica.

Enfrentándose a un bateador suplente, Harold Ramírez, González reaccionó instintivamente cuando un suave batazo salió disparado hacia él. En una fracción de segundo, se echó la mano a la espalda, no para atrapar la pelota, sino para desviarla hacia el lado derecho del montículo, a medio camino de la primera base. Esta maniobra inesperada creó una oportunidad.

Aprovechando la redirección, González se lanzó a por la bola suelta, la cogió y lanzó un lanzamiento bala al primera base Anthony Rizzo para conseguir el out que cerraba el partido. Exultante tras conseguir el crucial salvamento, el relevista añadió un toque de celebración tirándose sobre su estómago, sellando la victoria de los Yankees por 5-4 en la serie de forma dramática.

Reflexionando sobre la jugada más tarde, González reveló una nueva conciencia de la situación. Explicó cómo, en medio del subidón de adrenalina, vislumbró al corredor por el rabillo del ojo. Esta rápida observación le permitió evaluar la situación y determinar que tenía tiempo suficiente para hacer la jugada. Con esta nueva confianza, González estuvo a la altura de las circunstancias, realizando una jugada que salvó el partido y demostrando su capacidad de adaptación bajo presión.

“Inmediatamente me di cuenta de que era capaz de derribarlo”, dijo. “Mientras intentaba coger el balón y ser lo más rápido posible, por el rabillo del ojo pude ver al corredor y supe que tenía tiempo suficiente. Era cuestión de aguantar. Pude hacerlo y hoy conseguimos la victoria”.

La enorme parada de González calma la inquietud de los Yankees

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González asumió el papel de cerrador de los Yankees en la novena entrada del domingo, con la tarea de cerrar la parte alta del orden de los Rays. Esto se produjo porque tanto Clay Holmes como Ian Hamilton no estaban disponibles debido a sus recientes cargas de trabajo.

Empezó fuerte, retirando a los dos primeros bateadores con facilidad. Sin embargo, un paseo de Randy Arozarena puso la carrera del empate en la base, creando una situación tensa. Sin inmutarse, González mantuvo la concentración y ponchó al bateador emergente Harold Ramírez para conseguir el último out y preservar la estrecha ventaja de los Yankees.

Esta impresionante actuación se suma a la creciente reputación de González con los Yankees. Tras su llegada procedente de los Dodgers, donde pasó sus tres primeras temporadas en las Grandes Ligas, el zurdo se ha establecido rápidamente como un activo valioso. En 8 ¹/₃ entradas lanzadas, el relevista sólo ha concedido una carrera en propia meta, limitando a los bateadores rivales a sólo tres hits y ponchando a tres.

Los primeros indicios apuntan a que González podría llenar el vacío dejado por la marcha de Wandy Peralta. Al igual que Peralta, posee la capacidad de manejar con eficacia tanto a bateadores diestros como zurdos, lo que ofrece una valiosa versatilidad en diferentes situaciones de lanzamiento.

El seleccionador Aaron Boone se hizo eco de este sentimiento, expresando su plena confianza en González. Elogió la compostura del lanzador bajo presión y la sensación de confianza que inspira en el equipo. Aunque el relevista suele jugar contra bateadores zurdos, la situación requería un enfoque diferente. Boone lo reconoció y elogió a González por su adaptabilidad, reconociendo su importante contribución a otra victoria crucial de los Yankees dentro y fuera del campo.

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