NUEVA YORK — Ben Rice ya es uno de los mejores bateadores del béisbol. Lo más sorprendente es que los Yankees podrían sacarle aún más partido con una sola decisión audaz.
Esa decisión supondría volver a poner a Rice detrás del plato. Es una idea que no deja de surgir en el equipo, y con razón, aunque el entrenador Aaron Boone la mantenga en segundo plano por ahora.
La lógica es sencilla. Contar con Rice da rienda suelta a la alineación más peligrosa de los Yankees. Las complicaciones, sin embargo, no son nada sencillas.
Se avecina un atasco
La conversación empieza con un problema de alineación para los Yankees. Cuando todos están en forma, no pueden meter a todos sus mejores bateadores en la alineación a la vez.
Giancarlo Stanton se está recuperando de una lesión en la pantorrilla, y su regreso crea un problema. Con Stanton como bateador designado y Paul Goldschmidt en primera base, de repente no hay sitio para Rice, a menos que cambie de posición.
Eso es lo que hace que la idea del receptor resulte tan atractiva. Poner a Rice detrás del plato es la única alineación que permite que Stanton, Goldschmidt y Rice jueguen todos el mismo día.
El punto débil que los Yankees no pueden pasar por alto
La otra parte de la ecuación es un punto débil evidente de los Yankees. Sus receptores han estado entre los menos productivos de todo el béisbol.
Al llegar a esta última etapa, los receptores de los Yankees se situaban en los últimos puestos de las Grandes Ligas en cuanto a ataque, con un OPS combinado que rondaba el 0,526, el segundo más bajo de la liga. Austin Wells, el receptor titular, ha tenido muchas dificultades al bate, con un OPS que apenas supera el 0,500.
La situación se volvió más urgente cuando Wells entró en la lista de lesionados por dolores de cabeza cervicales, lo que obligó a recurrir a suplentes como J.C. Escarra y Ali Sánchez. Ninguna de esas opciones ha dado la talla, lo que ha dejado un vacío evidente en el orden de bateo.
Con Aaron Judge fuera de juego desde hace semanas por una fractura de costilla, los Yankees no se pueden permitir otro hueco en el orden de bateo.
Lo bien que lo ha hecho Rice
Para entender la tentación, tienes que valorar la temporada de Rice con los Yankees. Ha sido sencillamente espectacular.
Rice tiene un promedio de bateo de.293 y un OPS de .998, lo que le sitúa en segundo lugar en las Grandes Ligas, y sus 19 jonrones lo convierten en el líder del equipo. Además, lidera la Liga Americana en hits de más de una base y se encuentra entre los mejores en OPS y jonrones.
Ha hecho todo esto mientras alternaba entre la primera base y el bateador designado, siendo titular en 37 partidos en primera y en 24 como bateador designado. Poner ese bate en la posición de receptor, donde los Yankees no aportan casi nada en ataque, supondría una mejora espectacular.
Boone se plantea la tentación

Boone no ha descartado la idea, pero tampoco la ha acogido con entusiasmo para los Yankees. Reconoce su atractivo, pero insiste en la cautela que hay que tener.
El entrenador ha calificado la posibilidad de tentadora, teniendo en cuenta lo poco que rinde la posición de receptor. Aun así, no deja de insistir en lo importante que es Rice para el corazón del orden de bateo y en el riesgo de alterar eso.
«Está claro que es muy importante para nuestra alineación», dijo Boone. «Empiezas a darle más responsabilidad en un puesto exigente».
Cuando le preguntaron directamente si formaba parte del plan, Boone dejó la puerta abierta sin comprometerse.
«Todavía no», dijo Boone. «Hablamos mucho del tema. Por ahora no está en nuestros planes, pero ya veremos».
Los riesgos que hay detrás de la recompensa
Esta es la razón por la que los Yankees siguen dudando. La posición de receptor es la más exigente físicamente en el campo, y las desventajas son importantes.
Volver a preparar a Rice para que juegue como receptor sería un proceso gradual, no un cambio de la noche a la mañana a partidos de nueve entradas. Además, lo expondría a un mayor riesgo de lesiones y a un desgaste que podría mermar precisamente esa capacidad ofensiva que lo hace tan valioso.
También está la cuestión de la defensa y la gestión del juego. Wells es un receptor de élite en cuanto a la recepción de lanzamientos, situándose en el percentil 93 con +4 carreras de recepción, mientras que Rice obtuvo malas valoraciones detrás del plato en una muestra reducida la temporada pasada, con -1 carrera de recepción.
Wells también ha recibido elogios por dirigir una rotación de lanzadores que cuenta con una de las medias de carreras limpias más bajas de la liga. Dejar las tareas principales de dirección del juego en manos de Rice, que no lo ha hecho en todo el año, podría poner en peligro uno de los puntos fuertes del equipo.
El debate sobre el bate que debe estar detrás del receptor
Esas dudas no cambian en absoluto lo que Rice piensa sobre su puesto en los Yankees. Empezó como receptor y sigue disfrutando de ese oficio.
Rice ha estado asistiendo de vez en cuando a las sesiones de entrenamiento del bullpen y participando en las reuniones de preparación de los partidos junto con los demás receptores, manteniéndose al tanto de su papel aunque no lo esté desempeñando. Ha dejado claro que estaría encantado de asumir esa responsabilidad.
«Me encanta ser receptor», dijo Rice. «Ahora mismo, no ha tenido tanto peso en mis planes. Dicho esto, siempre he valorado mucho esa posición. Por eso sigo disfrutando de asistir a las reuniones y hablar con nuestros receptores sobre la estrategia del partido».
La temporada pasada dejó entrever que está a la altura, ya que Rice bateó para .221, con un porcentaje de slugging de .537 y seis jonrones en 29 partidos como receptor. La pregunta es si su excelente rendimiento actual se mantendría tras el cambio.
Una decisión para la que no hay una respuesta fácil
Por ahora, los Yankees parecen conformarse con esperar y ver qué pasa. Ahora que Stanton ha sufrido un contratiempo en la pantorrilla, Rice y Goldschmidt tienen más margen para jugar a diario sin forzar las cosas.
El equipo también parece dispuesto a conformarse con los receptores que ya tiene antes de plantearse buscar refuerzos en el mercado de traspasos. Eso les da tiempo para decidir si el riesgo merece la pena.
Pero la verdad fundamental sigue siendo la misma. Si Boone acaba haciendo el cambio, los Yankees podrían sacar a la cancha su alineación más potente, con tres bateadores de primera en el orden al mismo tiempo. Es una apuesta arriesgada pero con mucho potencial que podría marcar su verano. Rice ya ha subido las expectativas con su bate. Ponerse el equipo podría elevar aún más el techo de los Yankees.
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