NUEVA YORK — Los Yankees han construido su plantilla de lanzadores en torno a una idea: mantener la pelota en el suelo y dejar que la defensa se encargue del resto. Ese plan se topa ahora de lleno con una duda sobre el jugador que ocupa la posición de campocorto.
Anthony Volpe empezó la temporada como el titular indiscutible en esa posición. A mitad de 2026, una voz destacada de los medios de béisbol de Nueva York se pregunta si realmente tiene cabida ahí.
La duda no tiene que ver con el esfuerzo ni con el maquillaje. Tiene que ver con el brazo.
Joel Sherman, del *New York Post*, sacó el tema esta semana, y esa perspectiva se ha quedado en el debate sobre el cuadro de los Yankees.
Un conocedor del tema se pregunta si Volpe encaja en el puesto de shortstop

Sherman expuso sus argumentos durante su intervención en «The Michael Kay Show», abordando una preocupación que ha acompañado a Volpe desde que volvió tras su operación de hombro. El analista argumentó que las limitaciones de Volpe a la hora de lanzar son la causa principal de sus problemas defensivos.
Sherman explicó por qué es posible que el puesto no se ajuste a las herramientas.
«Anthony Volpe tiene el brazo de un segunda base y juega de campocorto», dijo Sherman en «The Michael Kay Show». «Y creo que cuando comete errores en el campo, a menudo es porque es como el Demonio de Tasmania, intentando acelerar las cosas para… reducir la necesidad de usar su brazo».
Esto cambia la forma en que los aficionados podrían interpretar los errores de Volpe. Un campocorto que confía en su brazo puede esperar a que llegue una bola rasante, dejar que recorra su trayectoria, plantarse y lanzar. Sherman opina que Volpe no puede permitirse esa pausa. Por eso se precipita. Atrapa la bola en movimiento y la suelta antes de tiempo para compensar la distancia que su brazo le cuesta cubrir. Es precisamente esa prisa la que provoca los errores que suscitan las críticas.
¿Por qué el brazo es más importante para estos Yankees?
El momento en que se ha lanzado esta crítica cala hondo, sobre todo por cómo está construido este equipo de los Yankees. Sherman señaló que Nueva York cuenta con el mejor cuerpo de lanzadores de la Major League Baseball a la hora de provocar roletazos.
Ningún equipo hace que caigan más bolas en el suelo. Esa estrategia solo funciona si los jugadores del cuadro convierten esas oportunidades en outs. Eso hace que cada jugada hacia el campo corto sea aún más decisiva.
Sherman añadió un detalle que acentúa la preocupación. Dijo que los Yankees están entre los peores equipos de la liga a la hora de completar dobles jugadas cuando Volpe está en el campo. Calificó esa diferencia como un desajuste estructural, más que como una racha de mala suerte. La identidad del cuerpo de lanzadores y el alcance y el brazo del shortstop van en direcciones opuestas.
La noche del jueves en Boston nos dejó un nuevo ejemplo. En la derrota por 6-3 ante los Red Sox en el Fenway Park, Volpe no pudo completar una doble jugada que hubiera cerrado la octava entrada, consiguiendo solo un out y permitiendo una carrera que amplió la ventaja de Boston hasta el margen final. Su lanzamiento a primera base hizo que Ben Rice se desviara, lo que permitió a Ceddanne Rafaela llegar a la base. Fue uno de los cuatro errores de los Yankees en ese partido —el máximo de la temporada— en un encuentro en el que las seis carreras de Boston fueron sucias. La jugada encajaba casi a la perfección con la descripción de Sherman. Una doble jugada exige un lanzamiento rápido y preciso, algo que, según él, Volpe no tiene.
Esa tensión explica por qué el tema no acaba de desaparecer. Los Yankees no están hechos para soportar una defensa inestable en el cuadro. Están hechos para depender de ella.
Una historia de aquí choca con una evaluación implacable
La trayectoria de Volpe aporta peso al debate. Creció en Nueva Jersey como seguidor de los Yankees e idolatraba a Derek Jeter. Jugar de campocorto en el Bronx era el objetivo que perseguía por encima de casi cualquier otra cosa. Sherman reconoció esos antecedentes y no los pasó por alto. Tampoco dejó que eso suavizara su valoración del jugador.
Sherman llevó la pregunta hasta su incómodo final.
«No dejo de preguntarme: ¿acabará siendo un jugador de éxito como segunda base fuera de Nueva York?», dijo Sherman.
Esa frase va directo al meollo de la cuestión. Se pregunta si, para Volpe, el trabajo de sus sueños y el trabajo adecuado son lo mismo. La presión del cargo, en la ciudad a la que desde pequeño ha querido representar, puede que le esté jugando una mala pasada.
Su historial defensivo le da peso al debate. Volpe ganó un Guante de Oro en su temporada de novato, en 2023. A partir de ahí, su rendimiento bajó. Lideró la Liga Americana con 19 errores en 2025, antes de someterse a una operación fuera de temporada para reparar un desgarro del labrum en el hombro izquierdo. Se perdió el inicio de la temporada 2026 y fue cedido a la Triple A tras una rehabilitación complicada. Volvió a los Yankees el 13 de mayo y desde entonces ha compartido las tareas de campocorto con José Caballero.

Qué van a hacer ahora los Yankees
En su intervención, Sherman también habló de posibles soluciones. Mencionó al joven George Lombard Jr., cuyos instintos defensivos y visión del juego han recibido elogios de los ojeadores. También se planteó la posibilidad de un traspaso para fichar a un shortstop. Sherman fue sincero al reconocer que ninguna de las dos opciones ofrece una solución rápida.
Esto deja a los Yankees en una situación que ya les resulta familiar. Encabezan la División Este de la Liga Americana con un balance de 48-32, con dos partidos de ventaja sobre los Tampa Bay Rays, y están de lleno en la lucha por los playoffs. Esa posición es un punto fuerte. Pero la duda sobre el shortstop sigue sin resolverse.
Por ahora, Volpe sigue siendo la opción principal en un puesto en el que los Yankees no pueden permitirse fallar. El equipo de lanzadores sigue lanzando al fondo de la zona. No paran de llegar los roletazos. Y el debate sobre si el brazo de Volpe está a la altura del puesto que siempre ha querido seguirá acompañando cada uno de ellos.
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