NUEVA YORK – Los Yankees han construido su alineación de 2026 en torno a bateadores zurdos. Ryan McMahon está en tercera base. Jazz Chisholm Jr. está en segunda. Trent Grisham y Cody Bellinger patrullan el campo exterior. Son muchos bates zurdos apilados en la alineación de todos los días, lo que significa que el club necesita una opción de platoon diestro en la que pueda confiar cuando un zurdo suba al montículo.
Ahí es donde entra Amed Rosario. El jugador interior de 30 años volvió a firmar con los Yankees en diciembre por un año y 2,5 millones de dólares. No es titular. No es una estrella. Es la póliza de seguro que necesita una plantilla llena de bates zurdos para sobrevivir a una rutina de 162 partidos.
Ésta es la historia completa de la silenciosa pero importante pieza del banquillo de los Yankees.
De gran promesa a profesional
Rosario no siempre fue un jugador de banquillo. Hubo un tiempo en que se le consideraba uno de los mejores prospectos de todo el béisbol. Los Mets de Nueva York lo ficharon como agente libre internacional de 16 años, procedente de Santo Domingo (República Dominicana), en 2012, por una prima de 1,75 millones de dólares, la mayor que la organización había concedido nunca en aquel momento.
Llegó a ser el número 2 de las perspectivas generales del béisbol antes de debutar con los Mets en agosto de 2017, a los 21 años. Rosario pasó cuatro temporadas como su shortstop titular. El bate funcionó, pero la defensa nunca estuvo a la altura. En enero de 2021, los Mets lo traspasaron a Cleveland en la superproducción de Francisco Lindor.
El tramo nómada que dio forma a su carrera

Lo que siguió fue un tortuoso camino a través de seis organizaciones en tres temporadas. Rosario pasó dos años y medio en Cleveland, bateando .283 pero ocupando el último lugar entre 41 shortstops cualificados en Outs Above Average de 2021 a 2023. Su bate lo mantuvo empleado. Su guante le mantuvo en movimiento.
Fue traspasado a los Dodgers en julio de 2023, fichó por Tampa Bay en 2024, regresó a los Dodgers, fue reclamado por los Rojos y fichó por Washington en 2025. Bateó .270 con cinco jonrones en 158 partidos con los Nacionales antes de que los Yankees lo adquirieran en la fecha límite.
A pesar de todo, una habilidad se mantuvo constante y le hizo valioso para los Yankees. Rosario machacaba a los lanzadores zurdos. En 2025, registró un OPS de .819 contra zurdos, más de 200 puntos por encima de su marca contra diestros. Se enfrentó a zurdos en casi dos tercios de sus bateos y prosperó en ese papel.
Lo que hizo Rosario tras fichar por los Yankees
Los Yankees ficharon a Rosario en la fecha límite de 2025 para llenar un vacío concreto. Con McMahon y Chisholm ocupando el lado izquierdo del infield contra lanzadores diestros, el club necesitaba un bate diestro que pudiera intervenir contra zurdos en tercera base, segunda base o incluso en la esquina del outfield.
Rosario cumplió. En 16 partidos con los Yankees, bateó .303 con un porcentaje de slugging de .485, un jonrón y cinco carreras impulsadas. Consiguió un wRC+ de 117, una defensa más o menos en la media de la liga en la tercera base, e incluso se pluriempleó como sustituto defensivo en las últimas entradas en el jardín derecho para sacar de apuros a Aaron Judge en partidos decididos.
Su momento más importante con los Yankees llegó en la postemporada. En el tercer partido de la Serie de Comodines de la Liga Americana contra los Medias Rojas, con el zurdo Connelly Early en el montículo por Boston, Rosario salió de inicio y bateó una carrera impulsada que ayudó al novato Cam Schlittler en lo que se convirtió en una salida dominante que batió récords.
Los Yankees vieron suficiente. En diciembre, los Yankees lo volvieron a fichar con un contrato de bajo riesgo de un año para que volviera en 2026.
Los cambios mecánicos detrás del bate
Rosario hizo notables ajustes en el swing antes de la temporada 2025 que contribuyeron a producir su mejor campaña ofensiva en años. Se acercó más al plato y al montículo del lanzador en la caja de bateo. Abrió su postura e inició su swing antes, empujando su punto de contacto más hacia delante.
Los resultados aparecieron en los datos. Su velocidad media de bateo aumentó en 3 km/h. Su índice de bateo rápido pasó del 16,7% al 29,8%. La velocidad media de salida aumentó en 4,3 mph y su índice de bateo duro se disparó en 8,8 puntos porcentuales. Estas mejoras facilitaron la decisión de los Yankees de traerlo de vuelta.

El papel de 2026 en el banquillo de los Yankees
La descripción del trabajo de Rosario en el Bronx es clara. Cuando hay un zurdo en el montículo, es la principal opción de los Yankees en la tercera base, dando a McMahon un día libre. También podría jugar en la segunda base, en el campocorto o en la esquina del campo exterior, dependiendo del emparejamiento. Los Yankees estudiaron la posibilidad de que jugara en primera base durante la temporada baja para ampliar aún más su versatilidad.
El entrenador de los Yankees, Aaron Boone, imagina un banquillo construido en torno a especialistas. José Caballero aporta velocidad y flexibilidad defensiva. Paul Goldschmidt y Randal Grichuk añaden profundidad diestra. Rosario encaja perfectamente en ese grupo como matador de zurdos. Es un papel de perfil bajo, pero para una alineación de los Yankees que se apoya mucho en el lado izquierdo, es esencial.
De prospecto nº 2 del béisbol a bate de banquillo de 2,5 millones de dólares, la carrera de Amed Rosario ha dado giros que nadie podría haber predicho. Los Yankees apuestan a que lo único que siempre ha hecho bien, batear lanzamientos zurdos, es exactamente lo que necesita esta plantilla para mantenerse equilibrada hasta 2026.
¿Cómo ves el progreso de Rosario hasta ahora?

















