NUEVA YORK — Michael King ha renunciado a un sueldo de 53 millones de dólares con los Padres de San Diego, lo que reabre la posibilidad de un reencuentro con los Yankees y, al mismo tiempo, encarece su regreso al Bronx. El exlanzador diestro de Nueva York rechazó el jueves su opción de jugador para 2027 y entrará en el mercado de agentes libres con una indemnización de 5 millones de dólares.
Esta decisión les da a los Yankees la oportunidad de intentar fichar a King sin tener que ceder a otro jugador en un traspaso. También da a entender que una oferta de un año, aunque fuera de 28 millones de dólares, no era lo que él quería. Ahora, para conseguirlo, Nueva York tendría que competir por sus servicios en el mercado libre.
Esto complica un poco las cosas para un equipo que ya cuenta con una rotación de titulares consolidada. Aaron Boone puede contar con Gerrit Cole, Max Fried, Carlos Rodón y Cam Schlittler para 2027, con Will Warren y Ryan Weathers como opciones adicionales. Cualquier inversión importante en King tendría consecuencias en otras posiciones de la plantilla.
Los Yankees tienen motivos para valorar a este lanzador que ya conocen bien. King tuvo éxito tanto como abridor como relevista en Nueva York antes de irse a San Diego en el intercambio por Juan Soto. Su capacidad para desempeñar diferentes funciones aporta flexibilidad, sobre todo a un cuerpo de lanzadores que ya ha tenido que lidiar con la presión de la postemporada.
Pero los Yankees también tienen que valorar las necesidades de su bullpen y una ofensiva que se atascó en los momentos decisivos de octubre. King viene de una temporada en la que se mantuvo sano y fue productivo, después de que las lesiones le limitaran el año anterior. La cuestión para Brian Cashman ya no es si estará disponible, sino cuánto deberían apostar los Yankees para traerlo de vuelta.
La decisión de King con los Padres pone precio a su posible regreso a los Yankees
Para King, esta opción de rescisión llega tras una temporada completa de vuelta en la rotación de los Padres y le da la oportunidad de buscar un compromiso más duradero. San Diego sigue teniendo derecho a negociar un nuevo contrato, mientras que los Yankees y otros clubes pueden valorar el coste de incorporar a un lanzador titular con experiencia.
King, de 31 años, terminó con un balance de 12-10, una efectividad de 3,21, un WHIP de 1,18 y 159 strikeouts en 185 entradas y 32 partidos como titular en 2026. Esa carga de trabajo supuso un cambio radical respecto a 2025, cuando los problemas en el hombro y la rodilla le limitaron a 15 salidas como titular y 73 1/3 entradas.
King todavía puede negociar con San Diego, pero su elección apunta hacia la seguridad de un contrato de varios años, lo que supone un obstáculo importante para Nueva York.
Las palabras de King mantienen a los Padres firmemente en la pugna
Tras la eliminación de los Padres, King habló de lo que San Diego significa para su familia.
«San Diego ha sido… ha sido increíble para mí, y está al otro lado del país, lejos de casa… Pero ahora siento que tengo un… un segundo hogar en la costa oeste, así que ha sido genial. Y sí, espero… espero seguir aquí», dijo King.
Los Padres pueden negociar un nuevo contrato, mientras que King puede plantearse otras opciones.
Su actuación en octubre reforzó su posición. Registró una efectividad de 0,64 con 15 ponches en 14 entradas repartidas en tres partidos de postemporada, incluyendo una salida de siete entradas en la que solo permitió un hit contra los Chicago Cubs y un salvamento de dos entradas contra Milwaukee.
La rotación de los Yankees hace que el precio sea más difícil de justificar
La carga de trabajo de King en 2026 fue 111 2/3 entradas superior a la de 2025, año en el que se vio acortada por una lesión. Sin embargo, su porcentaje de ponches bajó del 27,7 % en 2024 al 21 % en 2026. Sus 70 bases por bolas supusieron 3,4 por cada nueve entradas, frente a 159 ponches y 7,7 por cada nueve.
Esas cifras indican que en 2026 será un lanzador titular consolidado, pero no que vaya a volver automáticamente a su mejor nivel en cuanto a strikes fallidos. Los Yankees tendrían que tener en cuenta ambas realidades a la hora de preparar una oferta a largo plazo. También tendrían que decidir qué papel le corresponde junto a Cole, Fried, Rodón y Schlittler.
La trayectoria de King en los Yankees le da una ventaja táctica. En 2023, registró una efectividad de 2,75 con 127 strikeouts en 104 2/3 entradas, tras haber sido titular en nueve de sus 49 apariciones. Ese historial sugiere flexibilidad, aunque un lanzador que rechaza un sueldo de 28 millones de dólares como titular tendría pocas razones para buscar un puesto en el bullpen con un sueldo más bajo.
Los Padres ficharon a King en diciembre de 2023 como parte del traspaso de Juan Soto. En su primera temporada en San Diego, registró una efectividad de 2,95 y 201 ponches en 173 2/3 entradas. Esa transformación hace que volver a los Yankees salga caro.
La decisión de los 23 millones de dólares marca una línea divisoria reveladora
La cláusula de rescisión también ofrece una forma útil de calibrar el mercado. King renunció a un sueldo de 28 millones de dólares para 2027, pero conservó una indemnización de 5 millones, lo que supone una diferencia de 23 millones entre los dos resultados inmediatos. Esa diferencia ilustra la apuesta financiera que hizo.
Para los Yankees, un contrato que sustituya esa seguridad probablemente implicaría varias temporadas y unas garantías totales sustanciales. Un compromiso así no solo añadiría profundidad al equipo. Podría reducir el dinero disponible para retener a los relevos o mejorar una ofensiva que, una vez más, se convirtió en una de las principales preocupaciones de la postemporada.
King aporta su conocimiento de la organización, experiencia como titular y éxitos en la postemporada. Nueva York ya cuenta con cuatro titulares consolidados, mientras que su condición de agente libre le da ventaja a la hora de negociar.
Desde este jueves, King es agente libre y no se ha anunciado ningún acuerdo con los Yankees. La cláusula de rescisión abre la puerta a un reencuentro, pero su valor consolidado y la profundidad de la rotación de Nueva York hacen que las condiciones del contrato, más que el vínculo con el Bronx, sean el factor decisivo.
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