NUEVA YORK — Los Yankees llevan meses detrás de la misma lista reducida de receptores. Ahora que se acerca la fecha límite, esa lista se ha vuelto más difícil de negociar y más larga de leer.
La posición de receptor ha sido el punto más débil de la plantilla de los Yankees durante toda la temporada. Brian Cashman lo ha dejado claro, calificando el rendimiento ofensivo en esa posición como una auténtica preocupación, aunque la defensa se mantenga a buen nivel. La directiva ha considerado que reforzar el bateo detrás del plato es una de las principales prioridades de cara al cierre del mercado de fichajes.
La razón es Austin Wells. El receptor titular se ha venido abajo al bate tras una temporada en la que conectó 21 jonrones hace un año. Ahora tiene unos promedios de .163/.263/.261, con un OPS de .524 y un wRC+ muy por debajo de 50, una de las peores marcas entre los bateadores que cumplen los requisitos en las Grandes Ligas.
Durante semanas, los nombres que se barajaban para los Yankees apenas cambiaron. Ryan Jeffers, de los Twins; Hunter Goodman, de los Rockies; y Shea Langeliers, de los Athletics, formaban la lista de deseos. Según las últimas noticias, cada vez parece más improbable que los tres cambien de equipo.
Aparecen un par de nombres alternativos
Ahí es donde han surgido dos nuevas opciones. A medida que se les escapan los principales objetivos, se ha relacionado a los Yankees con Tyler Stephenson, de Cincinnati, y, por otro lado, con Liam Hicks, de Miami. Ambos supondrían una mejora respecto a lo que Nueva York tiene ahora mismo.
Stephenson ha entrado en el debate gracias a una nueva noticia de última hora de Ken Rosenthal y Will Sammon, de The Athletic. Los Reds están siete partidos por debajo del 50 % y en posición de vender, y Stephenson está cumpliendo el último año de su contrato con un sueldo de 6,8 millones de dólares.
Que encaje depende tanto del momento como del talento. Cincinnati no tiene muchos motivos para dejar que un jugador en su último año de contrato se vaya sin sacar nada a cambio, y Nueva York necesita el rendimiento que esa posición no ha dado hasta ahora. Stephenson es el tipo de fichaje temporal que, por ahora, un equipo aspirante al título puede asumir sin arruinar su cantera.
Hicks es el otro nombre nuevo, y viene de una situación muy diferente. Los Marlins tienen un balance de 52-46 y no están en plan de vender, lo que cambia las cuentas de cualquier acuerdo. Miami querría a cambio jugadores listos para la liga mayor, no promesas, una exigencia que podría hacer que un lanzador de los Yankees entrara en las negociaciones.
Stephenson se prepara para un cambio que no puede controlar
El jugador en el centro de la decisión de los Reds no se anda con rodeos. Stephenson ha reconocido que los rumores sobre un traspaso le han perseguido todo el año, y que el hecho de que este sea su último año de contrato hacía que este plazo pareciera inevitable. Lo ha contado sin rodeos al periódico de su ciudad natal.
«Hemos hablado del tema», dijo Stephenson. «Pero no tenemos ningún control sobre eso».
Añadió que empezó la temporada sabiendo lo que podía depararle, ya que le queda un año para ser agente libre. Esa claridad es importante para los Yankees, porque un jugador que ya está preparado para un cambio supone una complicación menos en un plazo tan ajustado.
Las cifras respaldan ese interés. Stephenson tiene un promedio de bateo de .244/.320/.393, con ocho jonrones y un wRC+ de 92 en general, pero últimamente ha estado mucho mejor. En sus últimos 30 partidos ha bateado .320, con cuatro jonrones y un OPS de .871. Detrás del plato, sus 11 bloqueos por encima de la media lo sitúan a la cabeza de toda la liga.
Hicks aporta la versatilidad que le falta a la plantilla de los Yankees
Hicks aporta un valor diferente. Este jugador de 27 años debutó el año pasado y tiene unos promedios de bateo de .289/.362/.455, con un wRC+ de 124. Su contrato se extiende hasta 2030, lo que lo convierte en algo más que un fichaje temporal y hace que su precio suba en consecuencia.
Su versatilidad es su punto fuerte. Hicks ha jugado como receptor, en primera base y como bateador designado esta temporada, un perfil que permitiría a Nueva York alternarlo con Wells en lugar de dejar en el banquillo a un exgran promesa sin más. Es un bateador que tiende a batear hacia la derecha y tiene unos buenos datos de contacto, con unos índices de strikeouts y de fallos de élite.
El problema es que Miami no está dispuesto a vender. Para que se cierre un acuerdo, los Yankees tendrían que ofrecer a cambio jugadores que puedan jugar ya. Se ha barajado al lanzador diestro Will Warren, cuyo puesto en la rotación está cada vez más disputado, como el tipo de jugador que podría encabezar ese intercambio.
Ambos nombres nuevos transmiten el mismo mensaje de fondo. Los Yankees están ampliando su búsqueda porque sus objetivos preferidos se les están escapando, y el puesto sigue siendo demasiado importante como para dejarlo sin cubrir.
El tiempo se agota para una necesidad que viene de hace tiempo
Los Yankees llegan al fin de semana en lo más alto de la clasificación de la Liga Americana, pero en plena lucha por el título de la División Este de la Liga Americana. Su cuerpo de lanzadores les ha ayudado a superar una racha de lesiones y una alineación poco eficaz. Un receptor que sepa batear aliviaría la presión sobre ambos.
Ninguna de las dos nuevas opciones está ni mucho menos cerrada. Stephenson tiene competencia, ya que, según se dice, los White Sox están presionando mucho para conseguir un receptor tras una lesión en sus filas. Hicks costaría a los Yankees un lanzador útil de las Grandes Ligas que quizá prefieran quedarse.
Por ahora, los Yankees tienen más nombres que respuestas. La fecha límite del 3 de agosto obligará a tomar una decisión, y la búsqueda de un receptor que el club lleva meses realizando se ha ampliado discretamente para incluir a dos jugadores que hace una semana ni siquiera estaban en el punto de mira.
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