Los Yankees de Nueva York, sinónimo de éxito en el béisbol, tienen un rico historial de aprovechamiento de sus recursos financieros para reunir plantillas de calibre campeón. Tras la debacle de 2023, el equipo se encuentra en un frenético modo de reconstrucción y es probable que levantar el velo sobre la construcción de las superplantillas de los Yankees de 1927 y 2009 les dé una dirección a seguir.
Profundicemos en el pasado y comparemos dos equipos emblemáticos de épocas diferentes: los legendarios Yankees de 1927 y la plantilla de 2009, explorando el papel del dinero en la configuración de su construcción.
Yankees de 1927: El dinero y la mente unieron a un superequipo

Imagínate el béisbol antes de los sistemas estructurados de la agencia libre y los drafts. En esta época, equipos como los Yankees, con bolsillos más profundos, podían procurarse talentos de ligas independientes. Entra Ed Barrow, el astuto arquitecto de los Yankees, que orquestó el montaje del emblemático equipo de 1927.
En su núcleo se encontraba el formidable Babe Ruth, adquirido por los Yankees a los Medias Rojas en 1919 en un controvertido acuerdo que implicaba una suma entonces significativa de 100.000 dólares pagados a plazos, complementada con un préstamo de 300.000 dólares del copropietario Jacob Ruppert. Barrow aprovechó hábilmente los apuros económicos de Boston, y más tarde se aseguró al lanzador Waite Hoyt y a otros jugadores vitales en un extenso intercambio de ocho jugadores con los Medias Rojas, que como era de esperar incluía dinero en efectivo. Su perspicaz ojo para el talento se extendió a la promesa local Lou Gehrig, que firmó por una modesta prima de 1.500 dólares y un estipendio mensual de 400 dólares, un acuerdo facilitado por las dificultades económicas de la familia Gehrig.
Las maniobras estratégicas de Barrow continuaron con astutos intercambios y adquisiciones en ligas menores. Contrató al entrenador de los Medias Rojas Paul Krichell como ojeador jefe de los Yankees y adquirió al jardinero Earle Combs de Louisville por 50.000 dólares y dos jugadores menores. En 1925, asumió un riesgo calculado al enviar el mismo paquete al club de ligas menores de Salt Lake City a cambio del segunda base Tony Lazzeri, cuya destreza ofensiva se veía acentuada por la gran altitud. Esta inversión, que costó 50.000 dólares y dos jugadores menores, resultó inmensamente gratificante. Barrow reforzó aún más la plantilla comprando a Wilcy Moore de la Sally League por 3.500 dólares y adquiriendo al jardinero Bob Meusel y al diestro Urban Shocker de las ligas menores.
Gracias a estas adquisiciones y a la inmensa popularidad de Ruth, los Yankees de 1927 alcanzaron cotas sin precedentes. Mantuvieron el primer puesto durante toda la temporada, superando a sus rivales por la asombrosa cifra de 376 carreras. Su récord final: 110-44. Arrasaron en las Series Mundiales contra los Piratas, grabando su lugar en la historia del béisbol. El equipo contaba con seis futuros miembros del Salón de la Fama: Ruth, Gehrig, Pennock, Lazzeri, Hoyt y Combs, testimonio de la destreza de Barrow en la adquisición de talentos, impulsada por un gasto estratégico.
Yankees 2009: Un esfuerzo frenético por reunir un superequipo

En la pretemporada 2008-09, los Yankees de Nueva York y el veterano director general Brian Cashman se encontraron en un territorio desconocido. Por primera vez desde 1993, los Bombarderos del Bronx no llegaron a la postemporada en 2008, y su sequía de títulos se prolongó hasta unos angustiosos ocho años, una eternidad para las elevadas expectativas de la dinastía.
Sin embargo, ya se habían sentado muchas bases mucho antes de ese invierno crucial. Tras la campaña de 2007, la superestrella de la tercera base Alex Rodríguez ejerció su cláusula de exclusión voluntaria, convirtiéndose en un codiciado agente libre. Sin embargo, en diciembre de 2007, los Yankees volvieron a contratar a la piedra angular de su franquicia por un mega contrato récord de 10 años y 275 millones de dólares. Sólo cuatro días después, el emblemático cerrador Mariano Rivera siguió vistiendo de rayas mediante un pacto de 3 años y 45 millones de dólares, tras probar igualmente el mercado libre. Un par de semanas antes, el incondicional receptor Jorge Posada consolidó su estatus de Yankee de por vida firmando un contrato de agente libre de 4 años y 52,4 millones de dólares. Aunque el DH Hideki Matsui consiguió una prórroga hasta 2009, llegó a Nueva York procedente de Japón a través de la agencia libre a finales de 2002. Por su parte, el jardinero Johnny Damon jugó en 2009 la última temporada de su propio contrato de 4 años y 52 millones de dólares con los Yankees, firmado antes de 2006.
Todo esto preparó el escenario para la monumental trifecta de agentes libres de Cashman que precedió a la campaña de 2009. El 11 de diciembre de 2008, los Yankees atrajeron al as CC Sabathia lejos de California con un gigantesco pacto de 161 millones de dólares por 7 años, que incluía una cláusula de no participación después de 2011 que Sabathia aprovecharía para obtener otra ganancia inesperada de nueve cifras. Al día siguiente llegó el derecho A.J. Burnett con un contrato de 5 años y 82,5 millones de dólares. Justo antes de Navidad, el bateador All-Star Mark Teixeira eligió las brillantes luces de Nueva York por encima de todos los pretendientes con un asombroso acuerdo de 8 años y 180 millones de dólares hasta 2016. Por último, a finales de enero de 2009, el incondicional zurdo Andy Pettitte volvió a comprometerse mediante un contrato de agente libre de un año y 5,5 millones de dólares.
Sorprendentemente, a pesar de estos enormes desembolsos, los Yankees recortaron la nómina de la marca récord de más de 200 millones de dólares del Día Inaugural de 2008, sobre todo despidiéndose del retirado Mike Mussina y de los contratos que expiraban de Jason Giambi y Bobby Abreu. El núcleo de 2009 seguía girando en torno al capitán Derek Jeter, recién salido de una ampliación de 10 años. Pero esas grandes inversiones en agentes libres resultaron decisivas para alimentar la plantilla más ganadora de los Yankees desde el monstruo de 1998, camino del 27º campeonato de la franquicia.
La apuesta dio sus frutos. A pesar del destacado papel de Derek Jeter como posiblemente el mejor jugador del equipo, las inversiones en la agencia libre fueron fundamentales. Impulsaron a los Yankees a conseguir su mayor número de victorias (103 en 2009) desde 1998 y culminaron con su 27ª victoria en las Series Mundiales. Aunque sólo dos jugadores acabaron entrando en el Salón de la Fama, otros como Sabathia y Pettitte presentan casos convincentes.
Moneyball vs. Megabucks
El contraste entre estos dos equipos subraya un cambio en el enfoque de los Yankees a la hora de construir aspirantes al campeonato. En la era anterior a la agencia libre, los intercambios inteligentes, la búsqueda exhaustiva y la explotación de las vulnerabilidades financieras de otros equipos eran primordiales. Por el contrario, el equipo de 2009 utilizó agresivamente el mercado de agentes libres, subrayando la voluntad de los Yankees de invertir sustancialmente para asegurarse la victoria.
Ambas estrategias resultaron fructíferas, subrayando la adaptabilidad y la destreza financiera que han definido la perdurable búsqueda del éxito por parte de los Yankees. La trayectoria futura de los «Bombarderos del Bronx» sigue siendo incierta, ya que pueden seguir buscando acuerdos astutos, embarcarse en compras de agentes libres o forjarse un nuevo camino.
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