NUEVA YORK — Los Yankees se enfrentan a otra temporada baja en la que el dinero y las expectativas de ganar el título van a chocar. El equipo de Hal Steinbrenner lleva años gastando a lo grande, pero tras 17 temporadas seguidas sin ganar la Serie Mundial, Brian Cashman tiene que volver a arreglar la plantilla.
Las necesidades inmediatas ya las conocemos. El bullpen tiene que dar la talla en las últimas entradas. Una alineación centrada en Aaron Judge tiene que ser menos vulnerable ante los lanzadores de la postemporada. Los Yankees también tienen que decidir qué veteranos merecen otra oportunidad y qué jóvenes pueden asumir responsabilidades mayores.
Hay otra complicación que hace que el típico debate sobre el gasto en invierno sea más complicado de lo habitual: el convenio colectivo de la MLB vence el 1 de diciembre. Los propietarios y los jugadores podrían enfrentarse a un cierre patronal, y cualquier nuevo acuerdo podría cambiar las reglas que usa Cashman para planificar más allá de 2026.
Al mismo tiempo, los contratos que vencen y la llegada de jóvenes promesas a bajo coste han cambiado el panorama financiero de los Yankees. El resultado no es simplemente una ganancia inesperada. Parte del ahorro ya tiene un destino concreto, mientras que las decisiones sobre jugadores destacados podrían alterar drásticamente los cálculos.
Una reducción de 71 millones de dólares viene con condiciones
Según un desglose de la nómina, se prevé que los Yankees se ahorren 55,9 millones de dólares en salarios que vencen en 2026, incluidos 22 millones de dólares de Trent Grisham, 10,2 millones de dólares de Jazz Chisholm Jr. y 9 millones de dólares de David Bednar. También se calculan unos 13 millones de dólares en aumentos por arbitraje para los jugadores que siguen en el equipo.
Según ese análisis, los posibles compromisos fiscales para 2027 rondan los 270,6 millones de dólares, unos 71,3 millones por debajo de la nómina prevista para 2026 a efectos del impuesto de equilibrio competitivo, que asciende a 341,9 millones de dólares. Pero esa diferencia no es un presupuesto ya listo para fichajes de agentes libres: la estimación no incluye ciertos sueldos previos al arbitraje ni posibles incorporaciones, y el próximo convenio colectivo podría modificar los umbrales.
Según otra estimación, los Yankees tendrían unos compromisos salariales preliminares para 2027 de unos 244 millones de dólares, incluyendo a los jugadores con derecho a arbitraje y a los más jóvenes que aún están bajo el control del equipo. Se trata de una medida contable diferente tanto de los contratos garantizados por sí solos como de la cifra del impuesto de equilibrio competitivo.
Otro desglose muestra 205,8 millones de dólares en salarios previstos para 2027 correspondientes a siete contratos de jugadores veteranos y 215,4 millones de dólares en sus valores fiscales aproximados. Esos totales explican por qué la plantilla de los Yankees puede parecer más barata a simple vista, sin que por ello el club disponga de tanto margen como los aficionados podrían esperar.
La decisión sobre Bednar podría acabar con un ahorro aparente
David Bednar es el ejemplo más claro. El cerrador se encamina hacia el mercado de agentes libres tras haber convertido 35 de 39 oportunidades de salvamento en 2026. Los Yankees podrían ofrecerle una oferta cualificada de 23,15 millones de dólares, un contrato de un año que supone más del doble de su salario de esta temporada, que, según se ha informado, es de 9 millones de dólares.
Si Bednar aceptara, esa cantidad se llevaría casi todo el salario de 22 millones de dólares que se libera con la marcha de Grisham. Si lo rechazara, Cashman seguiría teniendo que fichar a un cerrador, posiblemente con un contrato de varios años. Cualquiera de las dos opciones reduce el dinero que, en apariencia, se ha liberado con las salidas.
El futuro de Chisholm añade otra incertidumbre. Aunque ha dicho que le gustaría quedarse, su irregular rendimiento ofensivo en 2026 y el hecho de que se quedara en el banquillo en la postemporada complican la idea de hacerle una oferta importante. Sustituirlo con alguien de la propia plantilla podría ahorrar recursos; fichar a otro jugador de campo consolidado podría gastarlos rápidamente.
Nueve casos de arbitraje suponen una segunda prueba para el presupuesto
Los Yankees también tienen nueve jugadores con derecho a arbitraje. Según unas previsiones, Luis García Jr. encabeza la lista con 10,25 millones de dólares, seguido de Clarke Schmidt con 5,575 millones y Anthony Volpe con 5 millones. El total de estas nueve estimaciones asciende a unos 37,6 millones de dólares.
| Jugador | Salario previsto para 2027 |
| Luis García Jr. | 10,250 millones de dólares |
| Clarke Schmidt | 5,575 millones de dólares |
| Anthony Volpe | 5,000 millones de dólares |
| José Caballero | 4,250 millones de dólares |
| Ryan Weathers | 3,000 millones de dólares |
| Austin Wells | 2,500 millones de dólares |
| Fernando Cruz | 2,450 millones de dólares |
| Luis Gil | 2,300 millones de dólares |
| Heliot Ramos | 2,250 millones de dólares |
| TOTAL | 37,575 millones de dólares |
Fuente: Análisis de la nómina de SNY, 17 de octubre de 2026. Las cifras salariales son previsiones de arbitraje, no contratos acordados. El total se ha calculado a partir de las nueve estimaciones que aparecen en la lista.
Otra serie de previsiones sitúa la cifra en 36,7 millones de dólares para el mismo grupo. Ninguna de las dos es una cifra salarial definitiva. La diferencia pone de manifiesto cómo incluso las hipótesis relativamente pequeñas pueden alterar una previsión de la masa salarial antes de que los Yankees decidan a qué jugadores ofrecerán contrato.
La lesión en el codo de Fernando Cruz, la menor eficacia de Luis Gil y la disponibilidad de Schmidt plantean decisiones que van más allá de sus salarios previstos. Traspasar o no renovar a cualquiera de ellos podría suponer un ahorro, pero los Yankees también perderían profundidad en el cuerpo de lanzadores o tendrían que buscar sustitutos.
El coste menos evidente es la oportunidad perdida en cada decisión sobre la plantilla. Una rotación que incluya a Max Fried, Gerrit Cole, Carlos Rodón, Cam Schlittler y Ryan Weathers podría permitir a los Yankees traspasar a un lanzador veterano. Pero hacerlo convertiría el exceso de lanzadores en una apuesta por la salud, un tema especialmente delicado para este equipo.
El relevo a largo plazo podría hacer que 2027 sea el año más complicado
Las obligaciones futuras ofrecen una perspectiva diferente. Según una proyección contractual, los compromisos salariales de los Yankees para su plantilla de 40 jugadores ascenderán a 192,6 millones de dólares en 2028, 112,7 millones en 2029 y 89,4 millones en 2030. Son solo proyecciones, no cifras de gasto garantizadas, y los futuros fichajes las modificarán.
El contrato garantizado de Stanton se extiende hasta 2027, con una opción del club para 2028. Los contratos de Cole y Rodón se extienden hasta 2028. Estos plazos podrían fomentar soluciones a corto plazo en lugar de compromisos a largo plazo, mientras los Yankees esperan a que desaparezcan de la contabilidad los salarios más elevados.
Ese enfoque tiene un precio competitivo. Las posibilidades de que Judge gane el campeonato no aumentan, y los Yankees no pueden permitirse considerar el 2027 simplemente como un año de transición financiera. Reconstruir el bullpen, mejorar la profundidad en la posición de receptor y resolver la situación en tercera base siguen siendo necesidades inmediatas del equipo.
Jugadores jóvenes como Ben Rice, Schlittler, George Lombard Jr. y Spencer Jones ofrecen opciones más económicas para la plantilla. Su evolución puede ser clave para que Cashman consiga mejorar a los Yankees sin tener que firmar otro contrato importante.
Por ahora, los Yankees no tienen que tomar ninguna decisión sobre opciones del club justo después de la Serie Mundial, pero se avecinan las ofertas cualificadas, las propuestas de arbitraje y la expiración del convenio colectivo. La próxima nómina de la organización dependerá tanto de esas decisiones como del límite de gasto que finalmente fije Steinbrenner.
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