Carlos Rodón tuvo una actuación magistral el sábado por la noche, frenando en seco el ataque de los Cerveceros de Milwaukee y llevando a los Yankees de Nueva York a una contundente victoria por 15-3. El zurdo de 31 años lanzó seis entradas dominantes, permitiendo solo dos hits (un jonrón solitario de Rhys Hoskins y un doble inicial de Joey Ortiz) y una carrera. Ponchó a ocho bateadores y solo concedió una base por bolas, mejorando su récord a 2-1 en la temporada.
Aunque la actuación de Carlos Rodón fue sin duda impresionante, el entrenador de los Yankees, Aaron Boone, destacó la capacidad del lanzador para adaptar su estrategia de lanzamiento en función de su repertorio. En concreto, el entrenador de los Yankees destacó cómo la calidad y la eficacia de los lanzamientos de Carlos Rodón fueron mejorando a medida que avanzaba el partido.
Para los aficionados y analistas de la MLB, ese día destacó el devastador cutter de Carlos Rodón.
El cutter de Carlos Rodón se vuelve más cortante gracias a la tecnología

El lanzador de los Yankees de Nueva York, Carlos Rodón, ha desvelado un arma secreta en 2024: un cutter. Debutó con este lanzamiento incluso antes de que empezaran los entrenamientos de primavera, y lo ha convertido rápidamente en una pieza clave de su repertorio.
Carlos Rodón, conocido tradicionalmente por basarse en su combinación de bola rápida y slider, lanza ahora el cortador como su tercer lanzamiento principal. Ya está demostrando su valía. Utilizado en más del 15 % de sus lanzamientos antes de enfrentarse a los Cerveceros el sábado, el cortador ha mantenido a los rivales en un mísero promedio de bateo y porcentaje de slugging de 0,125. Es incluso más eficaz a la hora de provocar strikeouts, con una tasa del 15,4 % que supera a la de su tradicional bola rápida de cuatro costuras.
A pesar del éxito inicial del lanzador (que ha contribuido a una ERA de 2,70 en cinco salidas), Carlos Rodón reconoce que puede mejorar. Sin embargo, su rápido progreso en este campo de juego es especialmente impresionante si se tiene en cuenta lo poco que ha tardado en lograrlo.
Carlos Rodón achaca esta curva de aprendizaje acelerada a varios factores. Reconoce que, al principio de su carrera, le faltaba la madurez y la paciencia necesarias para dominar un nuevo lanzamiento y entender la compleja biomecánica que conlleva, como la propiocepción y la cinemática. El lanzador titular también destaca la importancia de los avances tecnológicos que no existían cuando debutó en 2015. Estos avances mejoraron mucho su proceso de aprendizaje.
Carlos Rodón cree que, sin las herramientas y las innovaciones de vanguardia de hoy en día, dominar un nuevo lanzamiento a una edad tan temprana (como a los 22 años) habría sido mucho más difícil. Su experiencia pone de relieve el papel fundamental que desempeña la tecnología moderna a la hora de acelerar el desarrollo de los jugadores y perfeccionar las técnicas de lanzamiento. Los Yankees, y el béisbol en general, se están beneficiando de la dedicación de Carlos Rodón y del mundo en constante evolución de la analítica de lanzamientos.
Cómo la tecnología ha potenciado el lanzamiento en la era de Rodón

Los diez años de carrera de Carlos Rodón en la MLB nos ofrecen una visión fascinante de los espectaculares avances en la tecnología de los lanzamientos. Al recordar sus comienzos, el lanzador cuenta que en su tercera temporada solo usaba cámaras Rapsodo y tecnología de radar, una tecnología que ha mejorado mucho incluso en ese periodo de tiempo relativamente corto.
Hoy en día, los lanzadores como Carlos Rodón cuentan con herramientas mucho más sofisticadas. TrackMan, por ejemplo, permite a los equipos analizar el repertorio de un lanzador con un detalle increíble, registrando la trayectoria de los lanzamientos y la velocidad de giro. Las cámaras de alta velocidad Edgertronic, que ni siquiera existían en sus primeros años, aportan otra dimensión al análisis.
En su juventud, las valoraciones eran mucho más subjetivas. Las sesiones de bullpen se basaban en gran medida en la «evaluación visual», sin ese enfoque basado en datos que hoy en día se ha convertido en la práctica habitual.
El entrenador de lanzadores de los Yankees, Matt Blake, destaca el papel transformador de las cámaras Edgertronic y TrackMan. Estas herramientas han creado un ciclo de retroalimentación mucho más estrecho para los lanzadores, lo que les permite perfeccionar su técnica con mayor precisión. TrackMan proporciona datos cruciales sobre el comportamiento de un lanzamiento, mientras que las cámaras de alta velocidad de Edgertronic captan con detalle los efectos de giro. Este enfoque integral permite a los lanzadores comprender los matices del efecto y realizar los ajustes necesarios con mayor eficacia.
En esencia, la analítica avanzada y la tecnología han cambiado por completo el mundo del lanzamiento. Los lanzadores como Carlos Rodón tienen ahora acceso a una gran cantidad de información que acelera su desarrollo y les permite sacar todo su potencial. Sin duda, esta revolución tecnológica ha contribuido al dominio del lanzamiento moderno y seguirá marcando el futuro de este deporte.

Toda la industria del béisbol se ha obsesionado con maximizar factores medibles como la velocidad, el índice de efecto y el movimiento de los lanzamientos. Esta búsqueda incesante, que a menudo lleva a la invención de nuevos lanzamientos, viene impulsada por la necesidad de mantenerse a la vanguardia en un deporte que evoluciona rápidamente.
Aunque el uso de la analítica avanzada ya es algo habitual, todavía hay un debate sobre su impacto. Hay quien dice que los equipos podrían estar dando más importancia a las estadísticas que a otros aspectos clave del juego. Es probable que esta conversación siga en el futuro del béisbol, a medida que el papel de los datos siga cambiando.
¿Un arma de doble filo?

Gerrit Cole, el as de los Yankees de Nueva York, desató una conversación clave a principios de abril, lo que ha suscitado el debate en torno al creciente número de lesiones de codo que están afectando a los lanzadores esta temporada. Aunque reconoce el impacto positivo de la mejora de los métodos de entrenamiento, que permite a los lanzadores ampliar rápidamente su repertorio, Cole expresó su preocupación por los posibles efectos a largo plazo.
Destacó la falta de datos históricos. Antes, cuando las lesiones eran menos frecuentes, los lanzadores no tenían acceso a sofisticados «laboratorios de lanzamiento» donde pudieran desarrollar e integrar rápidamente nuevos lanzamientos. Cole sugirió que esta rápida integración, sin una formación y adaptación adecuadas, podría ser un factor que contribuyera a ello, aunque no se ha establecido una relación definitiva.
La propia experiencia de Cole al incorporar un lanzamiento cortante a su repertorio durante las dos últimas temporadas sirvió como caso de estudio. Sin embargo, reconoció que hay otros factores que podrían estar influyendo en la tendencia de las lesiones. Entre ellas se incluyen el mayor énfasis en maximizar la velocidad y la tasa de rotación, el reloj de lanzamiento que se ha puesto en marcha recientemente y los trastornos causados por la reciente huelga. El entrenador de lanzadores, Matt Blake, se hizo eco de estas preocupaciones, sobre todo en lo que respecta a los riesgos potenciales asociados a la adopción precipitada de nuevos lanzamientos.
Al igual que en cualquier programa de entrenamiento, Blake hizo hincapié en la importancia de aumentar gradualmente la carga sobre el cuerpo. Abogó por un enfoque prudente a la hora de introducir nuevos lanzamientos, asegurándose de que el número de repeticiones no supere las capacidades naturales del lanzador y provoque lesiones por sobrecarga.
Sin embargo, crear un plan infalible para proteger a los lanzadores de los rigores de la competición sigue siendo todo un reto. Tanto Cole como Blake reconocieron lo difícil que es controlar la curva de aprendizaje de los nuevos lanzamientos o limitar la intensidad durante los partidos.
Al reflexionar sobre la situación, Blake hizo una analogía que invitaba a la reflexión. Para él, la situación actual del béisbol es similar a la de «Parque Jurásico», donde los avances tecnológicos y los métodos de entrenamiento no se han evaluado a fondo para detectar posibles inconvenientes. Destacó la necesidad de un enfoque global, instando tanto a la organización de los Yankees como a las Grandes Ligas de Béisbol en su conjunto a analizar cómo se están utilizando estas tecnologías y a garantizar un uso responsable.
La cuestión de cómo equilibrar la innovación con la salud de los jugadores sigue sin respuesta, lo que supone un reto importante para la industria del béisbol. Encontrar una solución requerirá la colaboración y el uso responsable de la tecnología para garantizar la salud y la longevidad de los lanzadores, permitiendo al mismo tiempo que el juego evolucione.
¿Qué te parece? Deja tu comentario más abajo.

















