Incluso Aaron Judge, famoso por su implacable ética de trabajo a lo largo de su carrera y durante su etapa universitaria, se está viendo impulsado por una nueva fuerza: James Rowson, el entrenador de bateo de los Yankees.
James Rowson ha dado un giro novedoso a los entrenamientos de bateo. Divide a los bateadores en equipos y les plantea situaciones de juego complicadas. Estos escenarios pueden incluir corredores en segunda y tercera con un out y el infield cerrado. Cada equipo tiene cinco turnos para completar la tarea con éxito, lo que crea un ambiente competitivo y reproduce la presión de un partido real.
Este innovador taladro cumple dos objetivos a la vez. Estimula la competición amistosa entre compañeros de equipo, fomenta el espíritu de equipo y anima a todos a dar lo mejor de sí mismos. Y lo más importante: simula las situaciones de gran presión a las que se enfrentarán los Yankees durante la temporada regular, lo que les permite afinar su enfoque y hacer ajustes cruciales antes de los partidos más importantes.
El juez comentó que las sesiones de entrenamiento con James Rowson les ayudan a mentalizarse y a estar bien preparados para los partidos. El jueves dijo: «Nos ayuda a acostumbrarnos a distintas situaciones de juego, de modo que cuando nos las encontramos en los partidos de verdad, nos resultan familiares porque ya las hemos practicado muchas veces». También destacó que le gustaba el aspecto competitivo de los ejercicios.
Los Yankees dan prioridad al bateo situacional con James Rowson

El enfoque de los Yankees en el bateo situacional se ha intensificado bajo la dirección del nuevo entrenador de bateo, James Rowson. Se están ajustando las rutinas previas al partido para hacer hincapié en este aspecto del juego, un ámbito en el que el veterano jugador de campo DJ LeMahieu prevé que se prestará más atención.
La temporada pasada, los problemas ofensivos de los Yankees estaban más que claros, y el bateo situacional era una debilidad evidente. Con los anteriores entrenadores de bateo, Dillon Lawson y Sean Casey, el rendimiento del equipo con corredores en posición de anotar era especialmente pésimo. Su promedio de bateo colectivo en esas situaciones fue de un escaso 0,227, con un porcentaje de base más slugging (OPS) de solo 0,677. Estas cifras los sitúan cerca de los últimos puestos de la liga en ambas categorías, lo que pone de manifiesto la necesidad de una mejora significativa.
Los Yankees están desesperados por recuperar su «magia a la hora de batear en situaciones decisivas». No han estado entre los mejores equipos en bateo con corredores en posición de anotar desde su explosiva temporada de 2019. Por aquel entonces, lideraban toda la liga con un promedio de .294 y un OPS de .890 en esas situaciones cruciales, lo que se traducía en una media de 5,82 carreras por partido, la mejor de la liga.
El nuevo entrenador de bateo, James Rowson, cuenta con una trayectoria prometedora en este ámbito. Durante su etapa con los Mellizos de Minnesota, de 2017 a 2019, sus equipos destacaron constantemente en el bateo con corredores en posición de anotar. Se clasificaron entre los diez primeros en promedio de bateo con corredores en posición de anotar durante esos tres años, quedando en 9.º lugar (.268), 3.º (.283) y 2.º (.292), respectivamente.
Los Yankees esperan que la experiencia de James Rowson a la hora de crear jugadas que generen carreras se contagie a sus bateadores y les ayude a solucionar sus problemas con los corredores en base. Su éxito en el pasado sugiere que tiene lo que hace falta para mejorar el rendimiento del equipo en estas situaciones de mucha presión.
James Rowson destacó que, aunque el título sea «entrenador de bateo», el objetivo final es anotar carreras. Subrayó que todos los aspectos de sus entrenamientos y debates, incluidos los ejercicios de bateo situacional, giran en torno al avance de los corredores y a que el equipo se acerque al marcador. James Rowson destacó la importancia de tener siempre en cuenta cómo pueden generar carreras, reconociendo que algunos días puede resultar fácil anotarlas, mientras que otros puede ser más difícil conseguirlas. Por eso, insistió en la necesidad de aprovechar las oportunidades de anotar carreras siempre que se presenten.
James Rowson se asegura de que los Yankees estén preparados para esos momentos durante los entrenamientos de bateo. Sirve tanto como actividad divertida como método para evitar que los bateadores se fíen solo del swing instintivo, explicó. James Rowson cree que el énfasis en las rondas situacionales ha bajado un poco en los últimos años en el béisbol. Sin embargo, sigue pensando que estas rondas son importantes.
La relación que tiene James Rowson con Judge beneficia a los Yankees

El entusiasmo de los Yankees por James Rowson va más allá de su filosofía como entrenador. Su relación previa con Aaron Judge, que se remonta a cuando jugaban juntos en las ligas menores de los Yankees, es otro factor que influye. Esta buena relación se ha trasladado sin problemas a su dinámica actual, fomentando una sensación de confianza y comunicación abierta que puede resultar inestimable para el desarrollo de los jugadores.
Judge expresó su entusiasmo por su vuelta al equipo y dijo que estaba encantado de contar con alguien con un don para motivar a los jugadores y mantener altos niveles de energía.
El capitán de los Yankees no es el único que está impresionado con el nuevo entrenador de bateo, James Rowson. A Judge le gusta especialmente cómo el entrenador de bateo adapta su enfoque a cada bateador. Se comunica fácilmente con ellos y les ofrece análisis detallados del swing si se lo piden, lo que garantiza una atención personalizada que responde a las necesidades específicas de cada jugador.
DJ LeMahieu, que tuvo la oportunidad de trabajar con James Rowson durante las sesiones de entrenamiento fuera de temporada, se hizo eco de este sentimiento. Destaca el compromiso de Rowson por sacar el máximo partido al potencial de cada jugador, asegurándose de que tengan las herramientas y la orientación necesarias para triunfar.
El entrenador Aaron Boone también elogió la capacidad de James Rowson para crear vínculos sólidos con sus jugadores. Destacó el talento del entrenador para fomentar la comunicación abierta, escuchar activamente las opiniones de los jugadores y convertir esas aportaciones en estrategias eficaces que puedan mejorar el rendimiento general del equipo. Es probable que este enfoque colaborativo tenga buena acogida entre los Yankees y contribuya al éxito de la temporada.
Boone describió a James Rowson como un miembro valioso del equipo, destacando su capacidad para fomentar la unidad dentro del mismo. Además, el seleccionador destacó su paciencia y su habilidad para entenderse y comunicarse con los jugadores, lo que refleja su experiencia en el cargo.
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