A poco más de un mes de los entrenamientos de primavera, los Yankees de Nueva York se enfrentan a importantes interrogantes sobre su plantilla de 2025. La principal de ellas es la alineación del infield, en particular el papel de Jazz Chisholm. Tras unirse a los Yankees en la fecha límite de traspasos del año pasado, Chisholm jugó en tercera base a pesar de ser un segunda base natural. Según Jack Curry, de YES Network, los Yankees se inclinan por devolver a Chisholm a la segunda base, dejando un hueco en la tercera.
Opciones en el infield

Si Jazz Chisholm vuelve a su posición original, los Yankees deben ocuparse de la tercera base. Las esperanzas iniciales de fichar a Alex Bregman se desvanecieron debido a las exigencias de su contrato de 200 millones de dólares, y los rumores de canje en torno a Nolan Arenado se han desvanecido. Tal y como están las cosas, los Yankees podrían depender del resurgimiento de DJ LeMahieu o de que Oswald Peraza asuma un papel más importante. Aunque Oswaldo Cabrera ofrece versatilidad, es más adecuado para un papel utilitario.
Esta incertidumbre en el infield añade presión a los Yankees para evitar un agujero en la alineación. Chisholm, que se prevé que gane 6,7 millones de dólares en el arbitraje, sigue bajo el control del equipo hasta 2026, lo que proporciona cierta estabilidad. Sin embargo, resolver la cuestión del infield es crucial para que el equipo pueda recuperarse en 2025.
Fuerza en el lanzamiento

Aunque el interior del campo sigue siendo inestable, la plantilla de lanzadores de los Yankees parece formidable. Tras la marcha de Juan Soto a los Mets, Nueva York se centró en reforzar la rotación. El fichaje de Max Fried por ocho años y 218 millones de dólares crea un dúo dinámico con Gerrit Cole a la cabeza. La rotación también incluye al Novato del Año de la Liga Americana de 2024, Luis Gil, y al veterano Carlos Rodon, que combinados consiguieron un récord estelar de 31-16 la temporada pasada. Esta profundidad sitúa a los Yankees entre las mejores rotaciones de la liga.

Sin embargo, el excedente de lanzadores plantea dudas sobre el futuro de Marcus Stroman. Stroman, que se unió a los Yankees el año pasado con un contrato de dos años y 37 millones de dólares, estuvo apartado durante los playoffs. A pesar de un respetable récord de 10-9, su rendimiento decayó después del 1 de agosto, registrando un ERA de 6,15. Los rumores sugieren que Stroman podría ser traspasado, posiblemente de nuevo a los Blue Jays de Toronto, que podrían ofrecer prospectos a cambio.
El éxito de los Yankees en 2025 depende de equilibrar su alineación interior y maximizar sus lanzadores. El Plan B del equipo -centrado en la supresión de carreras más que en la producción ofensiva- depende en gran medida de su rotación. El hecho de que los Yankees puedan llenar los huecos en la tercera base y realizar movimientos estratégicos en la plantilla, como el traspaso de Stroman, afectará significativamente a sus aspiraciones de postemporada.
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