El béisbol ha sido durante mucho tiempo un deporte impregnado de rituales y supersticiones, en el que los jugadores siguen rutinas únicas que creen que mejoran su rendimiento. Los Yankees de Nueva York, una de las franquicias con más historia de las Grandes Ligas, no son una excepción. El lanzador estrella Gerrit Cole ha arrojado luz sobre algunas de las prácticas menos convencionales del equipo, destinadas a fomentar el éxito en el campo.
Durante la temporada 2022, Cole reveló que los Yankees practicaban un ritual que consistía en crear y aplicar «agua bendita» antes de los partidos. Este brebaje casero se rociaba sobre el campo con la esperanza de generar carreras y asegurar victorias. El as de los Yankees se explayó sobre el proceso, afirmando: «Tenemos un cierto proceso de cómo tenemos que hacer el agua bendita y luego tenemos que rociarla sobre el campo para que consigamos las carreras.»
Además del ritual del agua bendita, los Yankees mantenían rutinas estrictas en cuanto a su colocación en el banquillo durante los partidos. Cole explicó que si el equipo conseguía un hit mientras los jugadores estaban de pie en un orden específico, permanecerían en esa formación para preservar el impulso positivo. Por el contrario, si no conseguían un hit, se reorganizaban con la esperanza de cambiar su suerte. Señaló: «Si estamos en un orden determinado cuando recibimos un golpe, no podemos movernos de ese orden. Si conseguimos un golpe y luego no lo conseguimos, tendremos que cambiar el orden».

Estas prácticas subrayan la arraigada creencia en el béisbol de que ciertas acciones o rutinas pueden influir en el resultado del partido. Estas supersticiones no son exclusivas de los Yankees; los jugadores de béisbol de todas las generaciones se han adherido a diversos rituales, desde llevar el mismo par de calcetines durante una racha de bateo hasta evitar pisar la línea de falta al salir al campo.
Cole relató un caso concreto en el que estuvo implicado su compañero Anthony Rizzo, que puso de manifiesto el compromiso del equipo con estos rituales. Durante un partido, Rizzo entabló con Cole una conversación que el lanzador describió como «un montón de tonterías». Después de que Rizzo consiguiera una base, Cole se sintió obligado a continuar la conversación aparentemente trivial durante el resto de la entrada para mantener el «yuyu» positivo. Recordó: «Anoche, Rizzo me hablaba de un montón de tonterías. Pusimos a un corredor en juego y él consiguió un hit de base, y entonces tuve que escuchar las tonterías durante el resto de la entrada porque no queríamos estropear el yuyu».
Mientras Cole y algunos compañeros de equipo ven estas acciones como supersticiones, Rizzo ofrece una perspectiva diferente. Considera que forman parte de las rutinas de los jugadores y no meras supersticiones. Rizzo comentó: «Supongo que parte de ello es superstición, pero en realidad todo forma parte de tu rutina previa al partido».

La extraña tradición de los Yankees antes del partido no es inusual en el béisbol
La distinción entre superstición y rutina en el béisbol es a menudo borrosa. Los jugadores desarrollan hábitos y rituales que les proporcionan una sensación de control y comodidad en un juego repleto de variables e incertidumbres. Estas prácticas pueden ir desde lo mundano, como comer la misma comida antes del partido, hasta lo elaborado, como el ritual del agua bendita de los Yankees.
La adhesión de los Yankees a estos rituales refleja un fenómeno cultural más amplio dentro del béisbol, en el que los jugadores buscan crear una sensación de orden y previsibilidad. Al seguir rutinas específicas, los jugadores pueden prepararse mentalmente, fomentando la confianza y la concentración. Este aspecto psicológico es crucial en un deporte en el que el éxito a menudo depende de la fortaleza mental tanto como de la habilidad física.
Además, estos rituales compartidos pueden reforzar la cohesión del equipo. Cuando los jugadores participan colectivamente en supersticiones o rutinas, se fomenta un sentimiento de unidad y propósito compartido. Esta camaradería puede traducirse en un mejor rendimiento en el campo, ya que los jugadores se sienten más conectados y se apoyan mutuamente.
Es importante señalar que, aunque estos rituales son frecuentes, su eficacia es subjetiva y varía de una persona a otra. Algunos jugadores pueden encontrar consuelo y mejorar su rendimiento mediante estas prácticas, mientras que otros pueden no suscribirlas en absoluto. La clave reside en el significado personal y los beneficios psicológicos que los jugadores obtienen de sus rutinas.
En el entorno de alta presión del béisbol profesional, donde los jugadores están constantemente bajo escrutinio y las expectativas de rendimiento son inmensas, estos rituales ofrecen una apariencia de control. Sirven como mecanismos de afrontamiento que ayudan a los jugadores a superar el estrés y las exigencias del deporte.
La participación de los Yankees en tales supersticiones subraya la naturaleza intemporal de estas prácticas en el béisbol. Mientras el juego siga desafiando a los jugadores con su imprevisibilidad, es probable que sigan buscando consuelo y éxito a través de sus rituales y rutinas únicos.
En conclusión, el uso del «agua bendita» por parte de los Yankees de Nueva York y los estrictos rituales de posicionamiento en el banquillo ejemplifican la perdurable presencia de las supersticiones en el béisbol. Estas prácticas ponen de relieve las estrategias psicológicas que emplean los jugadores para obtener una ventaja percibida y mantener una sensación de control en un juego definido por sus incertidumbres. Ya se consideren supersticiones o rutinas, estos rituales siguen siendo parte integrante de la experiencia del béisbol, y reflejan el deseo humano de influir en el destino en la búsqueda de la victoria.
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